Spanish English French German
Menu
A+ A A-

Casos clínicos Destacado

сайты ярославля - Каталог сайтов

En esta sección usted podrá encontrar diferentes casos clínicos de conducta reales para que sirva de orientación tanto a profesionales como a propietarios con perros que presenten patologías de conducta.

En esta sección usted podrá encontrar diferentes casos clínicos de conducta reales para que sirva de orientación tanto a profesionales como a propietarios con perros que presenten patologías de conducta.

Agresividad por causa orgánica . M.Sc, David Peiró. Director Fogaus

Agresividad por causa orgánica . M.Sc, David Peiró. Director Fogaus

Sección de Comportamiento Animal. Pets y Más. Costa Rica 2007Año 7. Volumen 1Número 100

La agresividad que manifiesta un perro puede tener numerosas causas, ya sea por un componente genético, por aprendizaje o derivada de una patología de origen orgánico. Sea como fuere, ante cualquier caso de conducta agresiva de un animal, siempre es necesario descartar que pueda provenir de este último factor.

La agresividad subyacente a una patología orgánica representa entre un 20 y un 25% de los casos de consulta atendidos por especialistas en comportamiento, un porcentaje nada despreciable y por el que es importante que tanto propietarios como profesionales tengan conocimientos sobre ello.

Se debe señalar también que a veces un comportamiento agresivo de origen orgánico puede no ser el motivo exclusivo de este tipo de conducta, sino que actúe como potenciador de aquel, es decir, que aumente la intensidad de un desorden psicológico que ya padezca el perro previamente.

A continuación, vamos a describir de manera breve algunas de estas causas orgánicas que cursan con manifestaciones de comportamientos agresivos:

HIPOTIROIDISMO: 

Es la causa más frecuente de agresividad con origen orgánico, aunque al ser descubierto recientemente no existe mucha literatura al respecto.

Se trata de un desarreglo hormonal del que se piensa puede afectar la transmisión normal entre las neuronas disminuyendo la actividad de la serotonina (neurotransmisor del cual uno de sus efectos es la inhibición sobre la agresividad) en el sistema nervioso central y provocando anomalías de comportamiento.

El hipotoroidismo puede o no manifestarse a nivel físico con síntomas tales como alteraciones de la piel, obesidad, letargia, etc. o solo con comportamientos de agresividad en los cuales los episodios agresivos pueden responder a contextos claros y definidos, o al contrario, se presentan de manera impredecible. También puede ocurrir que en otros casos pueda confundirse con una agresividad típica por dominancia o miedo.

Es por ello, que siempre se debe descartar esta patología mediante análisis de concentración plasmática de T4 y TSH que su veterinario podrá determinar. Un valor bajo en T4 y uno alto en TSH pueden ser los causantes del comportamiento agresivo del perro o como potenciador de este. El tratamiento con Levotiroxina a menudo mejora de forma rápida el problema.

DOLOR

Cuando un perro padece de dolores por la razón que sea, el simple hecho de que las personas u otros perros se le acerquen e intenten tocar la zona afectada puede ser motivo de agresividad contra estos. También es posible que una vez desaparecido este dolor, la respuesta agresiva pueda continuar, o que el dolor cause irritabilidad en el perro y esa sea la causa de las agresiones. Por todo ello, se debe consultar al veterinario para descartar que su perro padezca dolores y que sean estos el motivo de la conducta agresiva.

HIDROCEFALIA CONGÉNITA: 

Dependiendo de su desarrollo es difícil diagnosticarla, salvo que la deformación del cráneo sea evidente. En muchas ocasiones su manifestación a nivel conductual puede confundirse fácilmente con la agresividad por dominancia. La sintomatología es variada, pero a modo general, síntomas que nos hagan sospechar de hidrocefalia pueden ser: manifestación de conductas agresivas entre los 4 y 6 meses de edad del perro, dificultad en el aprendizaje en relación a la eliminación inadecuada, agresividad dirigida hacia cualquier persona y sobre todo cuando se les manipula. Es importante tener en cuenta también la predisposición de algunas razas a padecer el problema.

El tratamiento de elección es la administración de glucocorticoides, aunque este tratamiento es normalmente solo paliativo.

TUMORES INTRACRANEALES

 Al igual que en la hidrocefalia congénita, la única forma de detectarlo es mediante una Tomografía Axial Computerizada (T.A.C.), aunque la presencia de una masa tumoral en cualquier otra parte del cuerpo puede ser indicativo de tumor intracraneal al tratarse este muchas veces de una metástasis.

Los perros que padecen este problema suelen manifestar conductas agresivas sin motivo aparente y de forma totalmente imprevisible, pudiendo mostrar un comportamiento normal entre dos episodios consecutivos de agresividad.

OTRAS CAUSAS

Finalmente otros factores, aunque menos usuales, pueden ser causantes de manifestaciones de agresividad en perros como déficits sensoriales tales como sordera o ceguera, la epilepsia psicomotora, encefalopatías metabólicas, encefalomielitis víricas, la lisencefalia o las intoxicaciones, especialmente por plomo.

Como se ha indicado, descartar patologías orgánicas como causantes o potenciadoras de la agresividad es el primer paso para averiguar por qué nuestro perro es agresivo. Una vez que sabemos que este no es el motivo, el siguiente paso sería, a través del especialista en comportamiento, averiguar de qué tipo de agresividad se trata para poder comenzar con un tratamiento adecuado y extinguir esa conducta 

Existen numerosos métodos basados en la ciencia de la etología clínica para tratar los comportamientos agresivos. Métodos con someter al perro por la fuerza para hacerles entender que somos nosotros los que mandamos, castigar físicamente, etc. son técnicas no solo obsoletas hoy en día, sino totalmente contraproducentes que harán que el animal padezca más miedo, o en el peor de los casos, aumente su agresividad.

Agresividad por dominancia en un pastor alemán. M.Sc, David Peiró. Director FOGAUS

Agresividad por dominancia en un pastor alemán. M.Sc, David Peiró. Director FOGAUS 

Sección de Comportamiento Animal. Pets y Más. Costa Rica 2007Año 7. Volumen 1Número 79

En este artículo se describe un problema de comportamiento de agresividad hacia los propietarios de un pastor alemán de un año y medio de edad.

 I parte

“Wolf”, un macho sin esterilizar, de año y medio de edad y de raza pastor alemán. Los propietarios son una pareja, Eva y Carlos, de 30 años cada uno, con dos hijos, uno de 13 y otro de 14 años. Habitan en un departamento que cuenta con un pequeño patio de unos 25 metros cuadrados en una gran ciudad.

 

Historia

 “Wolf” fue adquirido por sus propietarios a la edad de 2 meses en una tienda de mascotas. A esa edad lo llevaron a su casa donde tenían un gato, un siamés de cuatro años al que tuvieron que regalar ya que no lo consiguieron socializar con el nuevo animal. Tanto ellos como los hijos jugaban reiteradamente con el perro con las manos, produciéndoles numerosos arañazos dado el filo de los dientes del cachorro. Dormían con él en la cama de matrimonio, le daban su ración de alimento de alta gama antes que ellos comieran y le daban también comida de la mesa cuando él lo solicitaba.

La pareja comenta que ya desde los cinco o seis meses el perro comenzó a gruñirles cuando cualquiera de la familia se acercaba al tazón de comida mientras él comía. Más adelante, se repetían los gruñidos cuando el marido se acercaba a la cama de matrimonio, cuando se le intentaba acariciar, al jugar con él e intentar quitarle los juguetes, o al manipularlo como bañarlo, cepillarle, ponerle de cubito supino, etc. e incluso cuando se le sacaba a pasear y se le tiraba de la correa, entre otras situaciones.

 Cuando el perro contaba ya con 9 meses, los propietarios notaban cómo el problema se iba agravando progresivamente por lo que tomaron diversas determinaciones como cerrar puertas de los dormitorios por las noches o dejarlo encerrado en una habitación cuando estaban ausentes de casa. Así mismo, se enfrentaban sistemáticamente al perro pegándole con un periódico cada vez que el perro mostraba algún comportamiento agresivo, a lo cual el perro respondía con actitudes amenazantes gruñendo, frunciendo los labios o ladrando, con signos corporales propios de agresividad ofensiva como la rigidez corporal, orejas y cola erguidas y pupilas dilatadas.

El perro comenzó a arañar la puerta de salida al exterior y ventanas, a orinar pequeñas cantidades de orina levantando la pata en determinados lugares como sillas o camas, a interponerse en el camino cada vez que los propietarios intentaban salir de casa, a realizar montas a todos los miembros de la familia, o a poner las patas sobre ellos cuando estaban sentados. Sin embargo no recuerdan que se diera ningún tipo de conflicto de este tipo con las visitas.

 Al poco tiempo, los propietarios fueron al veterinario por un problema de diarreas el cual medicó con amoxicilina. Al consultarle el problema que tenían con el perro el veterinario diagnosticó un problema de dominancia hacia sus propietarios, sin darles ninguna pauta de actuación para resolver el problema salvo la castración, a la cual ellos se negaron.

Dos meses después de la visita al veterinario, el hijo de 14 años de edad fue mordido duramente por el animal al tratar de bajarlo del sofá del salón. El tipo de mordida fue una breve con los incisivos que le produjo un hematoma. Por consejo de un amigo, decidieron dejarlo encerrado y aislado en el patio varios días. Parece que después de ese tiempo de aislamiento el animal tuvo una ligera mejoría que duró hasta que de nuevo “Wolf” mordió a Carlos cuando este trató de acariciarlo de la misma forma que hizo anteriormente su hijo aunque esta vez sin ninguna secuencia de amenaza previa.

A continuación, y para llegar a un diagnóstico acertado del problema y por tanto a su correcto tratamiento, hemos de descartar otras posibles patologías que pudiera padecer el animal y que pudieran llevarnos a confusión. Para ello realizaremos un diagnóstico diferencial.

 Diagnóstico diferencial

 Generalmente, la agresividad hacia personas con claras señales corporales del animal como su postura ofensiva se manifiesta en situaciones relativamente predecibles, con secuencias de amenaza, ataque y apaciguamiento a no ser que, por desconocimiento de los propietarios haya habido un refuerzo constante de estos comportamientos, por lo que la agresividad se haya podido instrumentalizar, es decir, haya sido aprendida.

 Los perros que son amenazados o castigados por manifestaciones agresivas, son capaces de aprender a asociar el dolor o el miedo con el estímulo, volviéndose más agresivos cada vez que la situación se repite.

 Después de hacer un examen exhaustivo del animal y gracias a las pruebas de laboratorio cabe descartar que la agresividad que el perro muestra sea por alguna causa orgánica. Según los datos obtenidos en la anamnesis, cuando los propietarios empezaron a notar el comportamiento agresivo de su perro hasta la segunda vez que mordió a uno de ellos, el animal mostraba una organización secuencial de amenaza, ataque y apaciguamiento como señal de parada.

 Por ello, cabe descartar una posible disocialización primaria la cual trata de perros que no han aprendido las reglas de la vida en grupo (V.Coll, 2006) ya que han sido separados de su madre y hermanos antes de los dos meses de edad, por lo que no han aprendido el lenguaje y comportamiento propio de los caninos y que, por tanto, también carecen del aprendizaje de señales propias previas al ataque. En este tipo de trastorno, además, se dan frecuentes y descontroladas mordidas.

 Por otro lado, el hecho del comportamiento destructivo y eliminativo del perro nos podrían llegar a confundir en el diagnóstico con una ansiedad por separación. Hay que fijarse en las situaciones y en las localizaciones en la que el perro defeca y orina, tanto en presencia o en ausencia de los propietarios en clara forma de marcaje y siempre en lugares bien visibles y levantando la pata. Esto difiere de las degradaciones dispersas y de las defecaciones y micciones múltiples por miedo las cuales observamos en la ansiedad de separación (V.Coll, 2006) De todas formas, y para no errar en el diagnóstico, se filma el comportamiento del animal en ausencia de los propietarios en la que efectivamente no muestra ningún tipo de ansiedad salvo esporádicos comportamientos destructivos.

 La agresividad por miedo se caracteriza por la postura corporal defensiva del animal, la cual no coincide con la postura ofensiva de nuestro caso. En cuanto a la agresividad territorial, un aspecto clave del diagnóstico es que este tipo de agresividad se manifiesta sólo hacia personas desconocidas y únicamente cuando entran en lo que le perro considera su territorio (X. Manteca, 2003)

 Por otro lado encontramos la agresividad por protección de recursos que diversos autores consideran como una manifestación de un problema de agresividad por dominancia. “Wolf” muestra este tipo de agresividad cuando le intentan quitar la comida o determinados juguetes.

También se debe descartar la agresividad redirigida, pues en el caso que tratamos el contexto en que se dan las agresiones son siempre hacia los propios estímulos que la provocan.

La agresión aprendida puede ser consecuencia de enseñar a los perros a ser agresivos. Sin embargo, se puede producir exactamente con la misma facilidad cuando otras causas de agresión son reforzadas sin querer por el dueño (S. Morillas, 2006)

 Por último, en el síndrome de privación, patología que padecen aquellos animales cuyos tres primeros meses de vida han transcurrido en un ambiente muy pobre de estímulos y que por ello demuestran un déficit de las informaciones sensoriales, las mordidas se producen por miedo y hay hiposocialización. En el caso de “Wolf”, las mordidas no se producen en contextos que puedan producir miedo al animal, sino que sus agresiones son de tipo ofensivo.

 En la siguiente edición se explicará la valoración del riesgo y el tratamiento que requiere un caso como el de “Wolf” y sus propietarios.

II Parte

 En la edición anterior se describió un problema de comportamiento de agresividad hacia los propietarios de un pastor alemán de un año y medio de edad. En esta edición se explicará la valoración del riesgo y el tratamiento que requiere un caso como el de “Wolf”

Valoración del riesgo

 Es importante valorar el riesgo que pueden correr las personas que cohabitan con un animal que muestra agresividad hacia ellas. Hay que estudiar si el tratamiento que se le va a someter al perro puede ser efectivo, o en su defecto habrá que recurrir a la eutanasia del animal.

 Se han producido lesiones a los propietarios en dos ocasiones que han requerido la visita al médico. Aunque estas agresiones no han sido de gravedad, ello no implica que en próximos conflictos sí puedan serlo. Estas agresiones no fueron comunicadas a las autoridades.

 El peso del animal es superior a 18 kilos y en casa no hay niños menores de 10 años. De cualquier forma, las agresiones son predecibles y se le puede introducir el bozal para evitarlas. El animal se encuentra en un piso por lo que los propietarios tienen control sobre él. Es importante que el propietario entienda que no existe una opción (desde las terapéuticas o a las farmacológicas) que garantice que su perro no vuelva a morder nunca. Se trata de un sistema biológico impredecible, y en el que no podemos controlar por completo la influencia del medio ambiente (S. Morillas, 2006)

Tratamiento:

 Ante todo, los propietarios han de evitar cualquier situación de riesgo, cualquier enfrentamiento con el perro. Conviene antes de comenzar el tratamiento evaluar el factor riesgo y las posibilidades de conseguir la solución del problema de comportamiento.

Dado que los valores de las pruebas de laboratorio están dentro de los parámetros normales por lo que se puede descartar cualquier posible patología con causa orgánica que justifique la agresividad por dominancia del animal hacia sus propietarios, el siguiente paso será enfocar el tratamiento en tres direcciones: modificación de conducta, modificación del ambiente y al tratamiento farmacológico. El tratamiento de los desórdenes jerárquicos conlleva medicación y regresión social dirigida para poner al animal en un estado de sumisión.

La terapia de modificación de conducta consistirá en suprimir todas las prerrogativas jerárquicas del perro apoyándolo con un adiestramiento básico en obediencia, técnicas de desensibilización y contracondicionamiento y con la modificación del ambiente. Para ello se ignorará completamente al perro durante 2 semanas (M. Ibáñez, 2006) Es fundamental la colaboración de los propietarios que han de ser plenamente conscientes de la importancia de su actitud ya el objetivo consiste en lograr que el perro no pueda tomar la iniciativa al la hora de interactuar con ellos. La comida se le suministrará siempre con la presencia del perro e incluso los propietarios no han de estar presentes tampoco cuando el animal coma. Se darán dos tomas diarias retirando el alimento a los 15 minutos de haberlo puesto. Se harán dos salidas diarias para que el animal elimine exclusivamente suprimiendo los paseos. Su zona de dormir ha de ser un lugar poco importante de la casa y siempre el mismo fuera de la vista de los propietarios. Además se aconseja el uso del bozal permanente durante todo este período para evitar posibles accidentes.

 Una vez pasadas las 2 semanas, comenzaremos con el adiestramiento básico con la ayuda de un adiestrador o terapeuta del comportamiento. Se le enseñarán órdenes básicos como “sentado”, “tumbado”, “quieto”, etc. que el perro habrá de obedecer siempre que quiera conseguir atención o comida. Con ello conseguiremos que el perro ejecute acciones condicionadas por nosotros. De esta manera se refuerza la obediencia, que en cierta manera es contraria a la dominancia (Manteca, 2003) Además, solo recompensaremos al perro ante cualquier conducta sumisa que éste muestre en lugar de castigar las dominantes o agresivas. El castigo del animal es una de las situaciones que desencadenan la agresión. Por lo tanto, el castigo no solo es contraproducente sino que puede resultar peligroso (Manteca, 2003)

 Por otro parte comenzaremos con un programa de desensibilización sistemática hacia los recursos alimenticios y territoriales. Se echará a perder cualquier programa de desensibilización si exponemos al perro a una situación que no puede controlar (J. Donaldson, 2003) Se aconseja a los propietarios además la introducción al transportín para asignar al animal el lugar que le corresponde y tener mayor control sobre él.

 Finalmente se aconseja la castración con el fin de reducir la impulsividad que demuestra el perro. Los propietarios acceden.

 Tratamiento farmacológico: Se le administrará fluoxetina a 1 mg/kg cada 24 horas.Se requerirán análisis sistémicos hepáticos, renales y tiroideos T4 y TSH, así como descartar posibles neoplasias glandulares antes de iniciar tratamiento farmacológico. Una vez comprobados, se procede a iniciar el tratamiento farmacológico (análisis no disponibles aunque realizados y revisados)

 Seguimiento

Los propietarios se ponen en contacto al cabo de un mes. Informan de una mejoría general no mostrando gruñidos al quitarle la comida aunque sí cierta tensión, así como cuando en el manejo del animal al bajarlo del sofá. Se le mantiene la fluoxetina en iguales dosis durante las próximas ocho semanas. A las siete semanas se vuelven a poner en contacto informando de una gran mejoría del animal, sin ningún comportamiento agresivo. Se les dice que esperen una semana más para cambiar la dosis de fluoxetina a medio comprimido cada 24 horas durante 8 semanas más. Pasado este tiempo nos informan de el fin del problema que les había llevado a consulta. Se le vuelve a cambiar la dosis de fluoxetina a medio comprimido cada 48 horas durante 6 semanas más y después se retira el tratamiento.

En la próxima edición encontrará información sobre los inconvenientes de comportamiento debido a la ansiedad por separación en mascotas.

Ansiedad por separación. MSc. David Peiró. Director FOGAUS

Ansiedad por separación. MSc. David Peiró. Director FOGAUS

SECCIÓN DE COMPORTAMIENTO ANIMAL. Pets y Más. Costa Rica 2007. Año 7. Volumen 1. Número 81

En la edición anterior se explicó la valoración del riesgo, el tratamiento y el seguimiento que requiere un animal con problemas de agresividad por dominancia. En esta edición se brindará información muy interesante sobre la ansiedad por separación que sufren ciertos animales, y además cómo resolverla.

 La ansiedad por separación es un problema que afecta a un alto porcentaje de canes que cohabitan con nosotros. Ello es debido, sencillamente, a que nos necesitan cerca, “lo más lejos a su lado”. Son animales eminentemente sociales y la soledad, el abandono de los suyos, que también se da en la naturaleza de los lobos de los cuales provienen. Para el animal la soledad significa algo así como el fin del mundo, y es esta situación que viven la que les crea una ansiedad que para nosotros, o para nuestros vecinos, se hace realmente insoportable.

 “Es que cuando me voy de casa el perro se enfada y me destroza todo, ladra sin parar para molestar, orina en cualquier sitio…Se venga de mí!”, suelen comentar los propietarios que padecen este problema con sus perros. Pero no se trata de eso. No debemos adjudicar jamás comportamientos humanos a los animales. Ellos son perros, y no entienden de venganzas, afortunadamente. Simplemente, dada la ansiedad que les provoca la sensación de abandono, han de exteriorizarla de alguna manera y lógicamente lo harán al estilo perro, mordiendo lo que encuentren, orinando donde puedan, porque no entienden de ética y normas de conducta humanas. Nunca debemos olvidar que son perros y sus códigos de comportamiento distan mucho de los nuestros. Además debemos saber también que tratando de adaptarlos a nuestra forma de vida no hacemos sino ir en contra de su propia naturaleza. Hemos de ser comprensivos.

¿Cómo sabemos si nuestro perro padece ansiedad por separación?

 El diagnóstico es normalmente sencillo. Estos animales suelen mostrar ya la ansiedad incluso antes de la partida del propietario, y cuando se va el perro gime, ladra, se inquieta. Esto se debe a que el perro codifica a su amo como la figura de apego y sin él se siente perdido y desorientado. Los signos más frecuentes en nuestra ausencia son los ladridos y gemidos incesantes, micciones esparcidas por la casa y el destrozo de mobiliario. Siempre sería conveniente filmar con video para no errar en el diagnóstico y confundirlo con cualquier otra posible patología.

Los perros que incurren en estas conductas en ausencia de sus dueños generalmente lo hacen por el trastorno emocional que se produce por quedarse solos. Estos cambios de conducta van acompañados de una respuesta fisiológica indicativa de estrés.

Cabe realizar un diagnóstico diferencial que nos permita asegurar que el perro padece efectivamente ansiedad por separación, aunque también debemos tener en cuenta que este desorden de conducta puede manifestarse según las diferentes situaciones, como por ejemplo algunos la manifestarán solo cuando la ausencia del propietario se da en un horario no habitual para él, otros solo por la noche, etc. Pero por un lado trataremos de diferenciar esta patología de la eliminación inadecuada por falta de aprendizaje, o por demasiadas horas sin salir o por alguna otra causa orgánica. En estos casos, el comportamiento se produce tanto en presencia como en ausencia del propietario, así como el marcaje con orina.

También cabe descartar las vocalizaciones causadas por estímulos externos como ruidos o proximidad de otros perros, así como las vocalizaciones reforzadas por el propietario, las producidas por el juego o las que tienen su origen por cualquier forma de agresividad no están realmente asociadas a la ausencia o presencia de los propietarios. Sí requiere especial atención en este caso las vocalizaciones asociadas a fobias que serán más marcadas ante la ausencia del dueño.

La conducta destructiva puede tener su motivación por diferentes motivos: por juego, por la presencia de estímulos externos o por la excesivo carácter activo del perro. Ninguna de estas conductas está asociada a la presencia o ausencia del propietario tampoco.

¿Qué debemos hacer para solucionar el problema?

 Primeramente hay que dejar claro que no siempre vamos a conseguir solucionar totalmente el problema en la gran mayoría de los casos, sino paliaremos su ansiedad hasta el punto de ser aceptable para nosotros Esto está en función de diversos factores como el grado de apego del animal al propietario, sus antecedentes, el factor hereditario, la separación temprana de la madre, el refuerzo dado a este comportamiento, posibles fobias, ansiedad generalizada, etc. pero sobre todo el empeño que ponga el propietario para solucionar el problema. Ese es, desde luego, un punto clave en ele tratamiento.

El primer paso es aplicar una terapia enfocada a la reducción de ansiedad del animal. Para ello utilizaremos diferentes estrategias. Por un lado tendremos que entrenar la independencia del animal. Trataremos de fomentar la interacción con otras personas de la casa y menos con nosotros. Así, el hecho de que esté con otras personas o perros ha de ser premiado de alguna manera.

Por otro lado, debemos realizar una terapia de desensibilización sistemática a nuestra ausencia, es decir, que el animal poco se acostumbre a estar solo sin que ello signifique abandono, que sea para él una rutina. Para ello procederemos realizando ausencias programadas graduales. Esto es: haremos lo mismo que hacemos cada vez que vamos a salir de la casa, el baño, vestirse, coger las llaves, etc. pero saldremos de la casa durante un minuto. Acto seguido entraremos de nuevo ignorando al animal. Después lo volveremos a hacer durante tres minutos y así progresivamente, repitiendo el proceso y aumentando el tiempo de salida. El animal entenderá finalmente que nuestra ausencia significa nuestra posterior presencia, independientemente del tiempo que pase.

Es de suma importancia también que ignoremos al animal no solo a nuestra llegada, sino 15 minutos antes de nuestra partida también. Eso hará entender al animal que el hecho de que nos vayamos o que regresemos no es un evento importante. Sólo tendremos en cuenta su demanda de atención cuando finalmente esté calmado. Él aprenderá a estar calmado para conseguir nuestra atención 

Es también importante intentar llevar una vida estructurada con pocos cambios de tal forma que le consigamos dar una sensación de seguridad. Debemos también proveer al animal de mayor estimulación sensorial, como darle entretenimientos (juguetes, la radio puesta, etc.) de tal forma que nuestro perro sustituya los comportamientos ansiosos por otros que reduzcan su ansiedad. Recordad que jamás debemos castigar al animal si este ha provocado destrozos en la casa o eliminado en ella. Esto produciría un empeoramiento del problema y, además, él no sabría por qué le castigamos. Y, como es natural, hay que sacar a pasear más al perro, incrementar su ejercicio. Así el animal estará más cansado con lo que daremos menos opciones a la ansiedad.

Por último, es aconsejable dejar a nuestro animal en un espacio reducido de la casa cuando nos ausentemos con lo que se sentirá más protegido y seguro.

En muchos casos será necesario recurrir a la farmacología combinada con las terapias de conducta y con la modificación del ambiente, siendo los fármacos de elección los antidepresivos tricíclicos con fuertes propiedades de inhibición de la recaptación de serotonina con la administración adicional de benzodiazepinas en casos severos y/o ansiolíticos (consulte con su veterinario)

Ánimo, el problema tiene solución, y vale la pena luchar por nuestro incondicional amigo. Él lo haría por nosotros, no lo dudéis. Solo trata de entenderle, no es una persona, es un perro... Suerte! En la próxima edición se tratará el tema del síndrome de hiperactividad- hipersensibilidad en la mascota.

 

Trastorno de Hiperactividad- Hipersensibilidad. M. Sc. David Peiró. Director FOGAUS

Trastorno de Hiperactividad- Hipersensibilidad. M. Sc. David Peiró. Director FOGAUS

En este artículo se describe un trastorno de hipersensibilidad e hiperactividad de un macho de Golden Retriever cuyas quejas de los propietarios son el continuo estado de nerviosismo del animal, los destrozos de mobiliario y la eliminación inadecuada.

“Tongo” es un perro sin esterilizar, de raza Golden Retriever de año y medio de edad. La propietaria es Susana, que vive con sus dos hijos adolescentes en una casa de 100 metros cuadrados en el centro de una ciudad.

 

Historia:

Susana compra el perro en una tienda con cinco semanas de edad después de haberle estado viendo en la vitrina durante más de una semana. No tiene datos sobre el origen del perro antes de adquirirlo en la tienda.

Al principio de tenerlo, consideraban normal que el perro mordiese el mobiliario de la casa durante los primeros meses de su vida dada su condición de cachorro. Pero actualmente la situación se hace insostenible dada la destructividad del perro tanto en presencia como en ausencia de los propietarios. Al preguntarle cómo actúa ella o sus hijos cuando el perro muestra dicho comportamiento destructivo ella responde que gritando al perro e incluso pegándolo. Lo mismo ocurría al llegar a casa y ver los destrozos. La propietaria comenta que pasado un tiempo, el animal ya no salía a recibirles cuando llegaban a casa.

Susana informa que siempre ha sido un perro muy activo y nervioso, y reconocen haber jugado con él numerosas veces cuerpo a cuerpo contribuyendo así a aumentar la actividad y ansiedad del perro. Observan también que ya desde cachorro el perro mordía sus manos más fuerte de lo normal siempre que jugaban con él 

Por otro lado, la propietaria lo describe como un perro excesivamente sensible a cualquier estímulo, que reacciona ante cualquier movimiento o sonido, siempre en continuo estado de alerta. Añade que cuando el animal finaliza alguna actividad comienza con otra sin señal de parada entre una y otra, y observan en él una gran dificultad de poder centrar la atención, aunque normalmente lo consigue. De hecho, le tienen enseñado la orden de “sentado” en la cual pueden mantener al perro durante uno o dos minutos como máximo. Al preguntarles por las horas que duerme el perro no saben contestarlo con exactitud, pero nos informa que no pasa demasiado tiempo durmiendo sino, muy al contrario, que está activo la mayor parte del tiempo y de lo poco habitual que es ver al perro descansando 

Susana pasa la mayor parte del tiempo en su casa mientras sus hijos van al colegio y no vuelven hasta las 5 de la tarde. A lo largo del día el perro pasa la mayor parte del tiempo acompañado. Comenta Susana que cuando ella sale de casa el perro no muestra signos de ansiedad por su marcha, al igual que los vecinos a los que ha preguntado no han escuchado gemidos o ladridos por parte del perro.

Al principio, el animal tenía acceso a toda la casa, pero conforme se fueron agravando los destrozos decidieron ir restringiéndole los accesos hasta acabar finalmente encerrado en el pasillo de la casa en el cual ha rascado y agujereado las paredes.

Durante unas vacaciones fueron invitados a una finca en la montaña. Estuvieron allí por espacio de 15 días en los que el animal estuvo libre en un terreno vallado con más perros. En esos días, el animal dormía fuera de la casa y durante el día hizo mucho ejercicio jugando con los otros animales. Al llegar a su casa de la ciudad notaron una ligera mejoría. Se redujeron los destrozos de mobiliario y su actividad durante unos días pero finalmente su comportamiento fue cambiando hasta volver a la situación anterior 

La dieta está compuesta de alimento seco en un ochenta por ciento, y el resto de arroz con pollo hervido. El perro come con voracidad cuando se le pone la comida que suele ser cuatro veces al día. No tiene zona fija de dormir pues deambula por toda la casa, aunque la propietaria observa que tiene cierta tendencia a echarse bajo la mesa del comedor la cual está también en muy mal estado como consecuencia de las mordidas del perro. Suelen sacarle dos veces al día durante quince minutos cada salida. El perro se muestra muy nervioso cuando cogen la correa. El recorrido siempre es el mismo pues le dan una vuelta a la casa y a continuación le llevan al parque comunitario de los edificios de la zona.

Examen físico y Pruebas de laboratorio 

Peso: 38 kilos. Condición corporal normal. Pulso: 85 latidos por minuto. Examen físico y neurológico normal. Se realizan diferentes pruebas de laboratorio para ayudar a descartar posibles patologías que diesen lugar a dicho comportamiento: análisis de sangre y análisis de orina cuyos resultados quedan dentro de los parámetros normales

Diagnóstico Diferencial:

El destrozo de mobiliario es una causa muy frecuente de consulta por parte de los propietarios y puede ser causado por diferentes motivos.La primera variable que se debe estudiar que nos permitirá acercarnos hacia un diagnóstico acertado, después de haber desechado las posibles patologías orgánicas como causas del comportamiento destructivo, es el contexto en que ocurre dicho comportamiento. Así, la ansiedad por separación es un trastorno de comportamiento caracterizado por signos de angustia que se presenta cuando los perros afectados están solos o separados del propietario (V. Belligotti, 2006) Gracias a la filmación que nos ha proporcionado la propietaria, podemos observar las reacciones del perro ante la ausencia de sus propietarios. Así, se ve cómo la actividad que el perro muestra normalmente estando sus dueños en casa no se incrementa cuando estos salen por lo que la actividad motora aumentada sucede independientemente de la presencia o ausencia de los propietarios y del lugar donde se encuentre el perro. Esto nos permite descartar una posible ansiedad por separación que se caracteriza por tener como agente causal del comportamiento destructivo la ausencia de los propietarios.

El síndrome de privación es una alteración de la homeostasis sensorial en el cual el animal reacciona con miedo ante determinados estímulos del entorno (V. Coll, 2006). En él se observa un constante estado de vigilancia y extrema sensibilidad, pero este estado solo se da en situaciones en las que el animal tiene miedo. En el caso de “Tongo” esta conducta se da no solo en esas situaciones de temor sino también en situaciones de normalidad.

La disocialización primaria es una alteración del desarrollo caracterizada por falta de aprendizaje de las normas jerárquicas. En este tipo de trastorno no existe la inhibición del mordisco y las agresiones se producen por falta de jerarquización mientras que cuando ocurren con “Tongo” siempre son en situaciones de juego con los propietarios.

Por último, se descarta un posible trastorno de hiperquinesis que consiste en una disfunción de las vías nerviosas dopaminérgicas del sistema límbico y probablemente también la serotonina y la noradrenalina estén implicados en el problema. En este caso, el perro no sería capaz de poder centrar la atención en ningún momento al contrario de lo que le sucede a “Tongo” que, aunque con dificultad, sí lo consigue. Por otro lado no muestra ningún síntoma de agresividad, conducta característica de los perros que padecen dicho trastorno, y responde bien al adiestramiento.

Tratamiento:

Considerando el estadio avanzado del trastorno de hipersensibilidad e hiperactividad que padece el perro, se aconseja además de la aplicación de una terapia de modificación de conducta adecuada y de modificación del ambiente, apoyarlo con tratamiento farmacológico. El objetivo es disminuir el grado de actividad que tiene el animal y su autocontrol y no tratar de suprimir los síntomas específicos.

Para ello comenzaremos con ignorar al perro durante 14 días limitándonos a ponerle sus raciones de comida dos veces al día, una por la mañana y otra por la noche tratando de que no nos vea al hacerlo, así como sacándolo a eliminar excluyendo el paseo. Este será el tiempo en el que los ansiolíticos harán el efecto buscado, por lo que debemos informar a los propietarios de no realizar ningún tipo de aprendizaje al animal. Posteriormente comenzaremos con un adiestramiento en obediencia básica, primero en un contexto bajo en estímulos, aumentando paulatinamente los estímulos conforme el perro vaya aprendiendo las órdenes. Con ello conseguiremos un mayor control sobre el animal, sobre todo con la orden de “quieto” que usaremos para contracondicionar al animal y así relajarlo.

Por otro lado, el propietario deberá ignorar cualquier intento de llamar la atención por parte del perro, y recompensar aquellas conductas en que el perro se muestre tranquilo. No se deberá castigar la eliminación inadecuada del perro en casa, ni tampoco su comportamiento destructivo pues solo conseguiría agravar la situación y poner al perro en un estado más ansioso. Se aconseja utilizar las técnicas de contracondicionamiento en los casos en que muestre comportamientos destructivos.

Por último es necesario que el perro realice más ejercicio, ya que a través de él se podrá liberar el exceso de actividad motora del animal. Se aconseja, de hecho, que se una a algún grupo de Agility.

Tratamiento farmacológico:

 Se le administrará con prescripción veterinaria, fluoxetina, inhibidor selectivo de la recaptación de serotonina, a 1 mg/kg cada 24 horas, y diacepam a 0.5 mg/kgmg kilo cada 12 horas durante la primera semana, mantener la dosis durante la segunda semana, la mitad del comprimido durante la tercera semana cada 12 horas y finalmente la misma dosis anterior pero cada 48 horas. Retirar el diacepam del tratamiento después de la cuarta semana.

Seguimiento 

Se ponen en contacto al cabo de un mes. Informan de una mejoría general, más tranquilo, aunque sigue mordiendo el mobiliario y eliminado en casa. Se le mantiene la fluoxetina en iguales dosis durante las próximas ocho semanas. Al pasar este tiempo se vuelven a poner en contacto e informan de que le perro está muy tranquilo, no destroza el mobiliario ni elimina en la casa. Se cambia la dosis de fluoxetina a medio comprimido cada 24 horas durante 8 semanas más. Nos contactan ya sin remitir ningún problema por parte del animal. Se le vuelve a cambiar la dosis de fluoxetina a medio comprimido cada 48 horas durante 6 semanas más y después retirar el tratamiento.

 

 

Trastorno de Disfunción Cognitiva. MSc. David Peiró

Trastorno de Disfunción Cognitiva.  MSc. David Peiró

 Pets y Más. Costa Rica 2007Año 7. Volumen 1Número 83

Sección de Comportamiento Animal

 “Bani”, macho mestizo de husky siberiano de 11 años,39 kilos de peso y esterilizado. Fue recogido en un refugio de animales. Convive con Federico, un hombre de 74 años de edad. Convive también con un gato siamés de 4 años de edad. 

Historia:

“Boni” fue adoptado a la edad de 7 años aproximadamente en un centro de acogida. El propietario, Federico, vive con sus hijos en un departamento de una ciudad y no ha realizado ningún cambio de domicilio desde que le adoptó. El animal se adaptó perfectamente a la convivencia con él y con el gato y Federico comenta que no ha tenido ningún problema destacable con el perro hasta hace unos 6 meses en que ha notado un cambio de actitud progresivo. Las comidas, compuestas de pienso de gama alta, se la daba dos veces al día, mañana y noche, y no informa de ninguna anormalidad hasta hace un tiempo en que el animal perdió un poco de interés por la comida, no dirigiéndose a ella con la misma voracidad con la que lo hacía meses atrás. Por otro lado, nos informa que le nota menos activo en general y tampoco muestra la mismas ganas de salir a la calle. Anteriormente, el perro se ponía muy inquieto nada más su dueño agarrase la correa. En la calle ahora no suele interactuar con los demás perros a diferencia de cómo lo hacía antes, al igual que tampoco lo hace con él salvo cuando se queda solo en que trata de buscarle. Las órdenes de sentado y tumbado que antes se le habían enseñado ya no las responde salvo contadas ocasiones. Comenta también que a diferencia de lo que ocurría anteriormente en que el perro siempre eliminaba fuera, se ha encontrado varias veces micciones y defecaciones en la casa después de regresar él de la calle. También le ha notado una ansiedad que va en aumento. Comentan que el perro intenta seguirle por la casa, y cuando cierra la puerta de cualquier habitación éste se queda esperando fuera gimiendo y rascando la puerta. El perro suele dormir en el salón, aunque Federico le ha cambiado su lugar de descanso situándolo al lado de su cama. Varias noches le ha escuchado gimiendo mientras deambulaba por la casa. Ha notado que el perro no duerme durante toda la noche, sino que a menudo se levanta.En una ocasión, y por consejo de un amigo, dejó filmando una cámara cuando él se ausentó de la casa. Al reproducir el vídeo observó cómo “Boni” comenzó a rascar la puerta de salida, gimiendo durante un rato. A continuación orinó en el pasillo y se fue a su colchoneta donde se tumbo, aunque lejos de calmarse siguió gimiendo durante 20 minutos más. Frecuentemente realizaba idas y venidas de la colchoneta a la puerta de salida. En definitiva, nota al perro muy cambiado, ansioso, disperso, como confuso, desorientado y menos activo. Supone que el perro es ya mayor y por ello actúa así, aunque prefiere confirmarlo con un especialista e intentar paliar esta degeneración de su perro.

 Examen médico y Pruebas de laboratorio:

 Examen clínico normal. Examen neurológico normal. Analítica sanguínea normal, perfil sérico, urianálisis y electrocardiograma para hacer una evaluación antes de medicar y a intervalos de 6 meses durante toda la terapia. Pruebas de laboratorio con resultados dentro de los parámetros normales.

 Diagnóstico diferencial:

 Dada la edad del animal, es importante tener en cuenta los signos clínicos que muestra el animal que pueden crear confusión a la hora de elaborar un diagnóstico correcto por lo que no ha de existir ningún otro proceso patológico que pueda explicar el cambio de comportamiento del animal (Manteca, 2003), como trastornos tiroideos, hidrocefalia, meningitis, etc. El síndrome de disfunción cognitiva conlleva diversos cambios de comportamiento como consecuencia del proceso degenerativo al que se ve sometido el sistema nervioso central del animal. Cambios como la disminución de la actividad, alteraciones de sueño, confusión, eliminación inadecuada, menor interacción con otros animales o con los propietarios evidencian el diagnóstico de síndrome de disfunción cognitiva, más cuando se dan conjuntamente. Por ello el diagnóstico diferencial debería centrarse principalmente en enfermedades orgánicas que puedan afectar al comportamiento o en estados demenciales secundarios y la depresión que guarda una correlación con la senilidad. Por último, la ansiedad por separación tiene una elevada incidencia en los síndromes de disfunción cognitiva. Las posibles causas que podrían explicar este fenómeno podrían ser: la pérdida de memoria en el establecimiento de las rutinas previas, un fallo en el paciente para el reconocimiento de sus alrededores en ausencia de los miembros familiares, desorientación espacial o pérdida de los comportamientos desinhibitorios (M. Ibáñez, 2006)

Tratamiento:

El tratamiento debe dirigirse a la minimización de los signos clínicos asociados con la demencia y frenar la progresión de la pérdida de cognición. Se trata de tratamientos paliativos que retrasan el avance de la enfermedad y, para ello, actuaremos a 3 niveles: sobre la conducta y el entorno, y a nivel neuroquímico mediante el uso de productos farmacológicos. La modificación de conducta consistirá en la reeducación y un reforzamiento de las conductas previamente aprendidas por el animal. Con ello aumentaremos la estimulación mental acompañada con mayor número de salidas con el fin de fomentar el ejercicio. Las modificaciones del entorno se realizará mediante un enriquecimiento ambiental por estimulación de las vías auditiva, táctil, oral y olfatoria, así como una mejora de las actividades cinéticas. Así, se le dará comida casera a base de pollo con arroz con aceite de oliva para estimular el apetito. Así mismo, se aumentará la interacción táctil y la atención verbal con voces suaves que contribuyan a su relajación. Para la ansiedad por separación que muestra el perro, el tratamiento ha de ser similar al protocolo de tratamiento utilizado en animales con el mismo problema. Así, ignorar conductas de ansiedad y premiar los de relajación, habituación a la ausencia del propietario, entrenamiento de independencia, rutinas diarias, más salidas al exterior nos ayudará a mejorar dichos estados de ansiedad.

Tratamiento farmacológico:

Después de un análisis de resultados de las pruebas de laboratorio por parte del veterinario, se decide medicar con selegilina en dosis de 0'5 mg/kg/día. Ésta se ha mostrado efectiva para mejorar la memoria a corto plazo, reducir los signos clínicos asociados a la disfunción cognitiva, y aumentar la longevidad en perros ancianos. Se le suministrará por la mañana dada la alteración de sueño que padece el animal.La selegilina va mejorar a animales que presentan el Síndrome de Disfunción Cognitiva canina, al mitigar la depleción de neurotransmisores (especialmente Dopamina, precursora de la Noradrenalina) e incrementando la actividad catecolaminérgica y enlenteciendo el progreso de las alteraciones neurodegenerativas.

Seguimiento:

Federico se pone en contacto a la semana de comenzar el tratamiento e informa que ha notado una muy leve mejoría aunque no satisfactoria. Se le explica que el proceso es lento dado el trastorno del animal, y que los efectos del medicamento administrado no han comenzado todavía a hacer efecto. Después de 5 semanas se vuelve a poner en contacto informa de una notable mejoría en el animal. Se le recomienda la necesidad de volver a hacer una analítica completa del animal para controlar los efectos fisiológicos del fármaco.

 

Agresividad Por Dominancia y Sindrome de Privacion en una hembra mestiza Amancay Tapia.

Agresividad Por Dominancia y Sindrome de Privacion en una hembra mestiza Amancay Tapia.

Alumna del Curso de Adiestrador y Terapeuta del Comportamiento Canino

Historia:

Lula es un hembra de tres años esterilizada y de raza mestiza. Su dueña es una joven de 26 años que comparte el apartamento con otra joven de 20 años. Viven en un apartamento pequeño en la ciudad el cual no cuenta con patio.

Lula fue adquirida aproximadamente a la edad de 2 meses, aunque su dueña no recuerda la edad exacta que tenía cuando fue comparada a la familia dueña de su madre.

Desde el momento de llegada al apartamento Lula dormía en la cama con su dueña, la compañera de cuarto de apartamento jugaba con la perra con las manos asemejando una pelea por lo cual Lula la mordía en forma de juego; además los juego incluían jalar objetos para que Lula tratara de obtenerlos. 

 Su comida era puesta en cualquier momento y se mantenía ahí para que la perra tuviera acceso en el momento que lo deseara, además se le daba comida de la mesa.Lula pasaba la mayor parte del tiempo sola y no se le sacaba a pasear regularmente ya que mostraba miedo a los carros, por lo cual el paseo se hacía casi imposible.

Aproximadamente a la edad de seis meses Lula mordió a su dueña cuando trató de correrla en la cama. Posteriormente hubo un traslado de vivienda a un apartamento más espacioso y su comportamiento varió mostrándose más agresiva ya que gruñía y trataba de morder con mayor frecuencia. Este comportamiento se mantuvo en las primeras semanas pero al cabo del tiempo desapareció casi por completo al punto de que su comportamiento parecía normal.

Su dueña se dio cuenta de que Lula continuaba mordiendo pero esta vez cuando se le trataba de quitar algún objeto que tenía en la boca, principalmente medias (volvió morder a la dueña y a una amiga de ésta).

La frecuencia de sus paseos aumentaron sin embargo nunca se le pudo sacar a una calle con alto transito de carros por el temor que manifestaba. Todas estas situaciones conllevaron a que su dueña prácticamente nunca la sacara del apartamento, ni siquiera al veterinario, por el miedo que mostraba y el temor que mordiera a alguien.

Diagnóstico Diferencial

Lo primero que se debe tomar en cuenta para hacer un diagnóstico acertado es tomar en cuenta que Lula presenta dos problemas principales:

1. El temor a los carros en movimiento.

2. La agresividad en determinadas situaciones.

Temor a los carros en movimiento:

 Por la historia que manifiesta la dueña de Lula sabemos que careció del periodo de socialización el cual se lleva a cabo de las tres semanas a los tres meses de edad. Lula se desarrolló en un ambiente hipo estimulante ya que prácticamente no salía del apartamento por lo cual no tuvo contacto con otros perros, personas, niños, ruidos, carros, etc. Esta situación nos puede hacer pensar en un Síndrome de Privación en su primer estadio (fóbico), ya que ante la presencia del estímulo que en éste caso son los carros en movimiento, se dan una serie de manifestaciones orgánicas como temblores y taquipnea, huida y evitación hacia los carros. En ausencia de éstos el comportamiento de Lula es normal.

Se debe hacer un diagnóstico diferencial con una fobia post traumática y con el síndrome de hipersensibilidad- hiperactividad. No se sabe si ocurrió algún episodio traumático con un carro cuando Lula salía de paseo con la compañera de apartamento, ya que la dueña no tiene conocimiento de dicho evento y manifiesta que con ella definitivamente esto no ocurrió. Descartamos el síndrome de hipersensibilidad – hiperactividad ya que en este hay falta de un estímulo concreto y hay ausencia de inhibición de mordida. En éste caso el estímulo concreto existe (carros) y Lula presenta inhibición de mordida.

Tratamiento

Realizar una desensibilización sistemática, presentándole el estímulo de forma controlada con intensidad creciente y permiso de alejamiento. Realizar un reforzamiento positivo cuando Lula se presente tranquila ante el estímulo para generar una asociación positiva ante el estímulo.

Agresividad ante determinadas situaciones.

Lo primero que se debe hacer es definir el tipo de agresividad al cual nos enfrentamos, ya que ante todo se debe salvaguardar la seguridad del ser humano. Esta es una situación delicada ya que en algunos casos implica la eutanasia del animal.

Las características de la agresión que presenta Lula son las siguientes:

• Muerde al intentar quitarle un objeto de su boca.

• Muerde al intentar desplazarla de su lugar de descanso.

• Muestra resistencia al manipularla: colocarle bozal, inmovilizarla físicamente, cepillarla, bañarla, cortarle las uñas, etc.

• Se resiste a mostrar posturas de sumisión.

• El blanco de ataque son personas conocidas y también personas extrañas.

• Hay impulsividad ya que las posturas de fase de amenaza no existen y la mordedura aparece a la primera señal de provocación.

• El mordisco es controlado de media intensidad con producción de hematoma.

• En la fase de apaciguamiento se acerca a la persona agredida, coloca las orejas hacia atrás y mueve la cola, parece “arrepentida”

Por la historia manifestada vemos que no hay una adecuada jerarquización en donde la dueña debe estar por encima de Lula y no viceversa. Las actitudes de la dueña hacia Lula fortalecen el conflicto jerárquico como por ejemplo el hecho de que Lula duerma en la cama y coma de la mesa. Además hay que tomar en cuenta que está castrada lo cual aumenta su nivel de hormonas masculinas y puede promover la agresividad; igualmente se fortaleció su comportamiento agresivo al permitirle jugar mordiendo y luchar por objetos.

 Inicialmente se deben realizar pruebas médicas para descartar una agresividad por causa orgánica. Ante el examen físico no se observan causas orgánicas aparentes.

No se trata de una disocialización primaria ya que en ésta no hay inhibición de mordida. La inhibición de mordida se refiere a los límites aceptables de la mordida, si un perro muerde sin inhibición puede causar daño a su oponente y esta es una situación que no es evolutivamente estable para la especie, ya que puede causar la muerte del oponente y por lo tanto la pérdida de genes. Esta inhibición la enseña la madre a sus cachorros entre las tres y cuatro semanas de edad cuando estos empiezan a jugar entre ellos. Para saber si un perro presenta ausencia de inhibición de mordida se puede juagar con él, si tiende a morder las manos, brazos, etc. sin controlar la intensidad del mordisco y provocando daño el perro no aprendió a controlar la mordida en sus primera semanas de vida y probablemente es un perro que fue separado de su madre y de la camada a una edad muy temprana e inadecuada.

No se trata de una agresividad por miedo ya que su postura no lo demuestra.No se trata de agresividad territorial por el contexto en el que se da (no solo es hacia personas desconocidas).

Puede tratarse de una agresividad posesiva la cual se manifiesta hacia personas que se acercan al perro cuando está en posesión de un objeto apetecible; este tipo de agresividad se suele incluir dentro de la agresividad por dominancia lo cual es evidente por las características anteriormente citadas. Así mismo se debe tomar en cuenta que esta patología de comportamiento se une al síndrome de privación diagnosticado en el inicio lo que resulta en una mezcla de manifestaciones anormales del comportamiento del perro.

• Entrenamiento en obediencia básica.

• Resocialización dirigida con otros perros de comportamiento normal.

• Reubicación del lugar de descanso, duerme en el patio y no se le permite descansar en las camas ni en el sofá.

• No se le debe dar alimento de la mesa.

• Darle el alimento en horas establecidas, después de que la dueña ha comido y siempre posterior a una orden (debe ganarse la comida).

• Salir de paseo diariamente.

• Convivencia con otro perro

Seguimiento

Actualmente Lula ha perdido sustancialmente el miedo a estímulos desconocidos para ella, ya puede salir a lugares con tránsito moderado de vehículos sin mostrar las características propias del estado fóbico.

Se deja manipular más fácilmente mostrando algunas veces posturas de sumisión, puede salir en el automóvil sin ningún problema, en las visitas al veterinario no muestra resistencia a la manipulación, obedece a la orden de bajarse de la cama sin desencadenar en una mordida, este punto se debe profundizar más ya que gruñe a la orden.En general muestra una mejora sustancial en su comportamiento y en las ordenes de obediencia que su dueña le solicita.

 

Ansiedad por separación en un Weimaraner Astrid Roeder

Ansiedad por separación en un Weimaraner Astrid Roeder

Alumna del Curso de Adiestrador y Terapeuta del Comportamiento Canin 

Historia

 “Kike” es un macho sin esterilizar, de 8 meses de edad y de raza Weimaraner. Los propietarios son una pareja, A. y R., de 35 y 45 años respectivamente, sin hijos. Viven en una casa en una propiedad grande de 8000 m2 que cuenta con amplias zonas verdes, una quebrada y pequeñas áreas de bosque.

 El perro fue regalado, por parte de una familia (conocidos de A. y. R.) que estaba buscando un nuevo hogar para cada uno de una cría de 7 cachorros. Hasta la edad de 9 semanas Kike estuvo junto con su madre y los hermanos. A esa edad A. y R. llevaron a Kike a su casa donde tenían dos perros, un perro mestizo grande de 7 años y un pastor alemán de 6 años.

 Hasta los 4 meses de edad Kike dormía en la cama con sus nuevos dueños, mientras los otros perros dormían afuera en las zonas verdes o en una perrera con techo. Durante el día, Kike siempre estuvo cerca de sus dueños (el mayor tiempo debajo del escritorio de la dueña) así como los otros perros, con cuales se socializó sin problemas. Los propietarios trabajan desde una oficina que queda a unos 30 metros de la casa de habitación, dentro de la misma propiedad. Salen muy poco frecuente de la propiedad, razón por la cual los perros casi nunca están solos.

 Un día, cuando Kike tenía unos 3 meses, la propietaria tuvo que salir para hacer compras, y el esposo estaba de viaje de negocios. Decidió de dejar al perro dentro de la casa, en el baño, ya que era un lugar donde siempre estaba tranquilo y le gustaba estar ahí para descansar un rato durante el día. A su regreso unos veinte minutos después, encontró que el perro había arañado la puerta, destrozado una toalla, el papel higiénico así como unas chancletas, además de que estuvo gimiendo, llorando y aullando. Después de este incidente, no se volvió a dejar al perro sólo, sino se llevaba en el carro a donde se necesitaba ir, cuando quedaba nadie en casa.

 

Kike, así como los otros perros, nunca se sacaban a pasear; se suponía que no era necesario por vivir en una propiedad muy grande, en la cual se les proporcionaba suficiente ejercicio físico al jugar con ellos y hacerles correr tirando bolas, de una a dos veces al día.

 A los 4 meses se le preparó a Kike un nuevo espacio para dormir, fuera de la casa, en el piso de una bodega bajo techo, con puerta abierta hacia las zonas verdes. Durante las primeras noches de dormir en ese nuevo lugar, separado por sus propietarios pero cerca de los otros perros, mostró cierta ansiedad (vocalizaciones frecuentes, llorando con gemidos, aullidos, ladridos; además arañó la puerta de la terraza y destrozó unos trapos), sin embargo después de poco tiempo, se habituó a dormir tranquilamente en este lugar.

 Unas semanas después, los dos perros grandes durante una noche se escaparon de la propiedad, y fueron envenenados, razón por la cual, se volvió a dejar a Kike dormir en la casa, pero esta vez, fuera del dormitorio de los dueños, es decir sin acceso a ellos ni a otros perros. Con este cambio volvió a llorar y emitir gemidos durante la noche (de 2 a 3 veces por noche); a veces destroza partes de la manta en la cual duerme, olfatea debajo de la puerta del dormitorio de los dueños como en búsqueda de ellos y a veces araña la puerta para que le den acceso. Uno de los dueños, en estas situaciones, siempre le atendió las llamadas del perro, consolándole unos minutos, hasta que estuviera tranquilo nuevamente.

 Durante el día, Kike pasa casi todo el tiempo cerca de su amo, descansando debajo del escritorio de ella o tumbado dentro de la oficina o en las afueras, pero siempre cerca. Cuando la dueña necesita salir, el perro se queda con el esposo dentro de la oficina o la casa, cerrando la puerta, para que no siga el carro en la calle. En estos casos, el perro observa por la ventana a su amo saliendo, y emite gemidos, aullidos y ladridos. Después de unos minutos, se tranquiliza, y se tumba muy cerca del esposo. Normalmente, a los 30 minutos, el perro se levanta, como en búsqueda de algo o alguien, y empieza nuevamente a gemir y aullar. En algunos casos también empieza a destrozar zapatos (u otros objetos a su alcance, como trapos del piso, cajas de cartón).Se observa también, que Kike, cuando está descansando cerca de la dueña, se levanta cada vez que ella se levanta, y la sigue, aunque sea solo para ir a traer café de la cocina o para ir al baño.

Diagnóstico Diferencial

 Para hacer un diagnóstico acertado lo que se debe tomar en cuenta es que Kike presenta dos problemas principales 

1.) Las vocalizaciones excesivas en determinadas situaciones

2.) La actividad destructiva en determinadas situaciones

 Vocalizaciones excesivas

 Por la historia descrita anteriormente sabemos que Kike, literalmente nunca en su vida, ha estado sólo. Por el trato y el ambiente proporcionado al perro (dormía en la cama, no se dejaba sólo, casi siempre estaba cerca de la dueña), se ha desarrollado un vínculo afectivo excesivo entre el perro y su amo, es decir un hiperapego en lo cual el perro está más ligado a su dueña que sería normal o saludable. Al no volver a dejar al perro sólo (después de la primera vez, en la cual se presentaron los problemas descritas), y al estar uno de los dueños siempre disponible y accesible para el perro, atendiendo sus llamadas de atención cuando él lo exigía, se vino reforzando cada vez más el vínculo y apego a ellos, sobre todo a la dueña, resultando en un exceso de dependencia.

 Esta situación nos puede hacer pensar que las vocalizaciones que manifiesta Kike, cuando sale la dueña, resultan de una ansiedad por separación, relacionada con el hiperapego a ella 

 Sin embargo hay que descartar que las vocalizaciones manifestadas estén causadas por otros factores. Se puede descartar estímulos externos como ruidos o la proximidad de otros perros, ya que el perro en las situaciones descritas no se encontraba expuesto e este tipo de estímulos.

Se descartan también las vocalizaciones reforzadas por el propietario y producidas por el juego, ya que en las situaciones descritas al perro no se le estaba prestando atención y no estaba jugando. Dado que el perro en estas situaciones no muestra ningún tipo de agresividad (la cual podría resultar también en vocalizaciones), y que los gemidos, aullidos y ladridos se dan cuando está saliendo la dueña o en ausencia de la dueña, se llega a la conclusión que son causados por ansiedad por separación, resultado del hiperapego a la dueña

Actividad Destructiva

La actividad destructiva, es otro comportamiento que se puede dar cuando un perro padece ansiedad por separación, pero también puede ser resultado de otros factores. En el caso de Kike, se puede observar que en ausencia de la dueña o sin acceso a ella, a veces destroza ciertos objetos que están a su alcance (trapos, chancletas, etc.) y araña puertas.

Al tratarse de un perro joven, y por el hecho de que Kike destroza el mismo tipo de objetos también en la presencia de la dueña, no se puede asociar esta conducta a una ansiedad por separación, sino parece ser un comportamiento “juguetonamente destructivo” que es normal en perros jóvenes o una llamada de atención cuando está aburrido. 

El arañar puertas, sólo se da cuando el perro está sin acceso a los dueños, indicándonos que esta conducta está relacionada con una ansiedad por separación.

Tratamiento

 La terapia de modificación de conducta y ambiente recomendada consiste en los siguientes puntos:

1) Desensibilisación gradual / Habituación / Programa de entrenamiento de:

Ø la independencia del perro (simulación de un proceso normal de desapego)Ø la ausencia de los propietarios (teatro, reforzamiento, cambio de rutina)

Se recomienda primero, acostumbrar al perro a estar sólo (sin acceso a los dueños, pero con ellos cerca). Dejarlo en una habitación o en el transportín, cerrando la puerta. A los pocos segundos regresar a donde está el perro, pero sólo si no está vocalizando. Progresivamente aumentar la cantidad de tiempo que se deja sólo hasta que regresa.

 Después se debe acostumbrar al perro a la ausencia de la dueña, y sucesivamente, también a la ausencia de los dos propietarios.

Primero, se deberían simular salidas (“teatro”), es decir alistarse como si fuera a salir - cambiar la ropa, ir al baño, coger las llaves, el bolso, etc. - pero no hacerlo. Esto para desensibilizar el perro a las señales de partida. En caso de que el perro muestre ansiedad, se debe ignorar como si nada estuviera pasando.

Después, empezar con salidas cortas de 1 minuto, varias veces al día, y después alargarlas poco a poco; no despedirse cuando se deja al perro sólo sino ignorarlo por 10 minutos antes de la salida. Al llegar no se debe saludar al perro hasta que no esté completamente calmado.

Importante, siempre reforzar las conductas de tranquilidad, sea con la voz y/o con otros premios.

2) Adiestramiento en Obediencia Básica

Se recomienda para todos los perros, tengan o no tengan patologías de conducta, ya que aumenta la calidad de vida del animal al ponerle unas reglas claras que cumplir (sin ambigüedades), y le hace saber que puede y que no puede hacer en cada momento; en fin ayuda al perro a adaptar su comportamiento a la convivencia con los humanos.

3) Programa de ejercicio previos a las salidas

Agotar al perro… Lo más cansado está, más tranquilo y con ganas a descansar va a estar, disminuyendo el nivel de ansiedad que pueda mostrar en determinadas situaciones.

4) Estimulación en generalSe debe sacar el perro a salir, por lo menos una vez al día, aunque vive en una propiedad grande, primero para más ejercicio físico, pero muy importante también para su salud mental, ya que un perro equilibrado necesita explorar, olfatear, estar en contacto con otros perros, humanos etc. Las salidas también ayudarán a eliminar posibles fases de aburrimiento del perro en cuales podría buscarse objetos para jugar o destrozar.

5) Estimulación de ausencia de propietarios

Se recomienda proveer al perro algún juguete (no siempre por anticipación) que le ocupe y centre la atención en una actividad agradable para él.

6) No se debe permitir que el perro obtenga la atención con exigencia

El hecho de que Kike recibió atención cuando él lo exigía (ej. al gemir, llorar, ladrar), reforzó su dependencia, por lo que esto se debe cambiar; es importante que sólo se le preste atención cuando se encuentra tranquilo y sólo por iniciativa de los propietarios; deben ser ellos que deciden cuando es tiempo para jugar, comer, etc.

7) Compañía en la manada

Proporcionarle la oportunidad al perro, de estar con otros miembros de su especie; volver a tenerle otro(s) perro(s) de compañía dentro de su “manada”, esto le ayudará a disminuir la dependencia excesiva de los humanos.

No se toma en consideración un tratamiento farmacológico, al no tratarse de un caso extremo, sino de manifestaciones leves de ansiedad por separación.

Seguimiento

 En este momento se ha logrado desensibilizar el perro al estar sólo durante la noche; duerme muy tranquilo y sin acceso a los dueños.

Como próximo pasó se va a seguir desensibilizándolo a la salida de la dueña, tomando en cuenta las recomendaciones de tratamiento; para dar un seguimiento en determinado momento un poco más en adelante.

 

Agresividad por Dominancia en un labrador . Helbert Carvajal

Agresividad por Dominancia en un labrador . Helbert Carvajal

Alumno Curso de Adiestrador Canino FOGAUS

Historia:

El caso que se va a tratar es sobre Simba, quien es una hembra esterilizada (pasados 6 meses) de raza Labrador. Simba tiene 3 años y 4 meses. Simba vive con sus propietarios Helbert y Julieta y otra hembra Labrador: Kiara, quien tiene 2 años y 2 meses de edad, también esterilizada después de los 6 meses.

Simba nació en una finca donde estuvo hasta los dos meses de edad, cuando fue traída a la casa de sus propietarios. Simba siempre tuvo la posibilidad de entrar y salir de la casa en todo momento. Cuando se tenían visitas en la casa siempre tenía acceso a ellas y no mostraba agresividad hacia estos, incluso si se trataba de niños. Simba sólo mostraba excitación y curiosidad pero una vez que la saludaban y se introducía al visitante se tranquilizaba nuevamente.

Simba ha estado en contacto con otras mascotas y muchas personas ajenas a la casa ya que ha salido en repetidas ocasiones a parques, hoteles, casas ajenas donde hay otras mascotas y su comportamiento ha sido equilibrado en este tipo de situaciones. Simba no ha ladrado de forma excesiva a otras personas o animales en esas ocasiones.

Hace aproximadamente 10 meses empezó a trabajar con los propietarios Amalia (ayuda domestica, 4 horas diarias x 5 dias). Desde que ingresó ella mostró mucho temor hacia las mascotas y pidió que siempre estuvieran alejadas de ella. Si ella se encuentra en el jardín ellas están adentro o viceversa.

Simba comenzó a ladrarle a Amalia a través de la puerta que comunica al jardín con la sala y la que comunica al jardín con el cuarto de pilas, dependiendo de dónde se encontrara ella. La reacción de Amalia era de temor excesivo alejándose de la puerta y la de los propietarios era llamarle la atención a Simba. Con el tiempo el ladrido se fue incrementando e incluso ahora salta sobre la puerta de vidrio en el momento en que ella se acerca al jardín. Simba no deja de ladrar en los momentos en que se le llama la atención ni le quita la vista a la señora en todo momento en el que se encuentra en su rango de visión.

Diagnóstico diferencial:

Simba no tuvo una separación temprana de la madre ya que fue separada hasta las 8 semanas y desde su llegada fue llevada a lugares donde estuvo rodeada de muchos estímulos: bosques, montañas, gente por lo cual se puede descartar una disocialización primaria donde no haya aprendido a reconocer cuáles son las reglas sanas de la sociedad. Simba en otros contextos diferentes a la presencia de Amalia no ha mostrado señales de ataque o mordida hacia otras mascotas o personas.

Se puede descartar una agresividad territorial ya que en muchas otras ocasiones se ha tenido la presencia de extraños en lo que Simba considera su territorio (ya sea a la casa o al jardín) y la reacción no ha sido la misma ya que no se altera ni ataca a las personas que ingresan 

Simba no ha demostrado agresión por protección de recursos ya que Amalia no ha estado cerca en los casos donde se le da la comida. Esto permite también descartar esta patología para este caso.

En una ocasión en la que Simba subió de peso (hace 6 meses aproximadamente), se decidió hacerle un examen de hipotiroidismo para descartar que esa era la raíz del problema. El resultado del examen fue normal, lo cual sirve también para descartar que en este caso la agresividad tiene una raíz orgánica (no se adjuntan exámenes ya que se dejaron donde el veterinario).

Debido a lo anterior se puede concluir que se está frente a un caso de agresión por dominancia. En el caso de la llegada de Amalia debido al temor que ella presentó frente a las mascotas, esto reforzó el comportamiento de Simba para quien existe un conflicto jerárquico al no aceptar su presencia ni autoridad. La conducta ha sido reforzada por los propietarios al prestar atención a Simba durante estos episodios con lo cual ha logrado tener atención y de esta forma intensificar el ladrido y la intensidad de los ataques hacia las puertas al notar su presencia.

Valoración de Riesgo:

El riesgo que representa Simba es bajo a pesar de pesar más de 15 kilos debido a que la agresividad por dominancia se presenta únicamente contra Amalia. Ella es mayor de edad y siempre cuenta con una barrera física (en este caso las puertas) entre Simba y ella 

Tratamiento

Se procederá a un tratamiento de desensibilización sistemática. Se le indicará a Amalia que poco a poco se acerque hacia la puerta y actúe con toda la tranquilidad aun en los casos en los que Simba se abalance sobre la puerta. De esta forma está restándole importancia a Simba y le ayudará a restablecer el orden jerárquico. Esto contrario a los episodios donde Amalia reaccionaba también intensamente frente a las acciones de Simba al alejarse inmediatamente. Se le pedirá que se esté en estos lugares por períodos de tiempo cada vez mayores y siga actuando con naturalidad sin importar nuevamente las reacciones de Simba

En ningún caso los propietarios procederán a llamarle la atención a Simba durante estos períodos para evitar que el progreso se interrump 

Con el fin de reforzar los períodos de calma de Simba, se le pedirá a Amalia que en un momento en que vea a Simba en el jardín calmada (no en los períodos de agresividad) le de un premio a través de la ventana, como también que maneje los recursos de Simba.

Además esta manifestación de ataque tendrá un contracondicionamiento, para que Amalia lo ejecute en el momento preciso y así pueda romper la concentración de Simba y lo cambie hacia otro objeto, dirección etc. Para esto se tendrá que buscar que cosas crean distracción a Simba.

Los dueños se encargarán de repasarle a Simba el adiestramiento básico, y por medicamentos no se recomienda el uso de ninguno.

 

Agresividad Territorial e Intra específica. Jessica Abarca

Agresividad Territorial e Intra específica. Jessica Abarca

Alumna del Curso de Adiestrador y Terapeuta del Comportamiento Canino

Historia:

Mini es una hembra esterilizada, de diez años de edad y de raza mestiza; es bastante pequeña y pesa 6Kg. Su dueño es Olman, quien tiene una familia numerosa con adolescentes y niños. Viven en una casa grande que tiene un patio de 40 metros cuadrados.

Mini fue adoptada cuando tenía tan solo de 1 mes de edad, proveniente de una conocida de la familia que estaba decidida a no mantenerla por más tiempo en su casa. En ese entonces la familia habitaba una casa pequeña, en una zona urbana, con un patio de aproximadamente 20 metros cuadrados. En esta casa Mini contaba con la presencia de una perra de diez años de edad, de raza French Poodle con carácter muy tranquilo y que no daba problemas, ambas consiguieron socializar muy bien y pasaban todo el tiempo juntas. Tanto Olman, como sus hijos dedicaban mucho tiempo a la nueva perra, jugando con ella y dándole numerosos paseos sin que esta diera nunca ningún problema. La perra dormía en la sala acompañada de la French Poodle, le daban comida dos veces al día y le retiraban el plato cuando ella terminaba de comer.

Conforme fue creciendo la familia comenzó a notar una alta intolerancia a los extraños cuando llegaban a casa, y más aún cuando se acercaban a su lugar de dormir, molestia que manifestaba con gruñidos que conseguían alejar a los visitantes. Poco a poco fue trasladando su enojo a todas las partes de la casa, y se quedaba todo el día en la cochera sin dejar acercarse a nadie. Cuando tenía 1 año recién cumplido, sus gruñidos y ladridos dejaron de parecerle suficientes y mordió en un tobillo a una señora que se encontraba de visita.

El asunto se fue agravando ya que la perra estaba atenta y cuando abrían el portón se escapaba y atacaba a quien rondara la casa ya fuera una persona u otro perro. Sin embargo, en sus paseos al parque era bastante tranquila y nunca daba problemas aunque estuviera rodeada de muchas personas.

Posteriormente la familia se trasladó a vivir en el campo, en una casa mucho más espaciosa y su comportamiento siguió siendo el mismo. A los pocos días de la mudanza, en una de sus fugas Mini mordió a un niño que se encontraba sentado jugando en la acera que bordea la casa, el mordisco fue controlado y mantenido, perforando la epidermis de la pierna del niño. La familia decidió quitarle el acceso al resto de la casa aislándola en el patio.

Cuando Mini tenía 6 años la French Poodle murió, por lo que la familia decidió conseguir otra perra, en esta ocasión una mestiza. El comportamiento de Mini hacia la nueva perra fue extremadamente agresivo, y nunca se pudo corregir, por lo que nunca han podido estar juntas. Este aspecto, sumado a posteriores fugas de Mini y dos ataques más hacia las personas del barrio llevaron a la familia a tomar la decisión de aislar a Mini en una jaula de 9 metros cuadrados, donde se mantiene hasta la fecha, y es sacada a pasear por veinte minutos diarios.

Diagnóstico diferencial:

Para realizar el diagnóstico conviene recapitular los problemas de Mini: primero que todo presenta una problemática agresividad de tipo ofensiva ante los extraños, y ante una hembra que convive con ella.

La agresividad por dominancia se caracteriza por ataques principalmente a miembros de la familia que se dan en un contexto competitivo, se debe a que el perro no acepta plenamente la autoridad de sus propietarios. Es bastante claro que estas características no coinciden con nuestro caso.

Descartamos también la agresividad por miedo, ya que esta se presenta cuando hay aproximación hacia el perro, y este presenta una postura defensiva que incluye: grupa agachada, orejas hacia atrás, belfos retraídos, cola recogida en medio de las extremidades y en ocasiones piloerección, además la fase de intimidación es apenas perceptible.

El hecho de que haya sido separada tan tempranamente de la madre nos puede hacer pensar en una posible disocialización primaria, que se presenta cuando los perros no han aprendido las reglas de vivir en grupo. Sin embargo en el caso de Mini, su comportamiento muestra una organización secuencial de amenaza, ataque y apaciguamiento como señal de parada, y además presenta una correcta inhibición de mordida.

También descartamos la agresividad redirigida, pues en esta los ataques se dan hacia un objeto o persona que no es el estímulo de la excitación agresiva.

 La agresividad por predación la descartamos ya que esta es una conducta que generalmente está asociada al movimiento, o como respuesta ante un estímulo auditivo y se da después de un acechamiento silencioso.

 Como las agresiones que se presentan son de tipo ofensivo, no encaja el síndrome de privación, ya que en este las mordidas se producen en contextos que puedan producir miedo al animal, debido a que la etapa crítica del desarrollo la vivió en un ambiente pobre de estímulos.

 La agresividad por protección de recursos se presenta cuando el perro está en posesión de algo que le resulta sumamente apetecible. El animal ladra, trata de morder o muerde cuando se le acerca una persona o animal mientras está en posesión de su objeto. En este caso Mini no se encontraba en posesión de ningún objeto en el momento de las agresiones, y en dado caso de que el objeto de protección fueran sus amos los habría defendido también en los paseos estando lejos del hogar, y esta situación nunca se presentó.

Por lo tanto llegamos a la conclusión de que estamos ante un caso de agresividad territorial que se caracteriza por ataques a desconocidos, en un contexto territorial, con una postura ofensiva y con una secuencia de comportamiento que incluye la amenaza. Además, Mini posee la sociopatía de agresión intrasexual entre hembras, la cual se observa con más frecuencia entre hembras que viven juntas, y es posible que intervenga la dominancia y los factores hormonales ya que ambas perras fueron castradas. Es importante mencionar que no se descartaron problemas de origen orgánico, por lo que sería conveniente realizar los exámenes necesarios.

Valoración de riesgo:

Es fundamental, ya que estamos ante un caso de agresividad, valorar el riesgo que el animal supone para los que lo rodean.

Se han producido muchas lesiones, mas solo una de ellas necesitó la visita al médico, y ninguna fue reportada a las autoridades. La agresividad es de tipo ofensiva y el mordisco controlado y mantenido, por lo que puede ocasionar perforación de la epidermis. En el vecindario habitan personas de alto riesgo como niños menores de tres años y adultos mayores.

 La perra es de pequeño tamaño y con un peso de tan solo 6 Kg. Sus ataques son precedidos de una fase de amenaza clara, por lo que los propietarios pueden controlarlos, además se puede introducir el uso del bozal para evitar cualquier daño.

Tratamiento:

Para el caso de agresividad territorial es importante enfocar nuestro tratamiento en dos direcciones: modificación de ambiente, y modificación de conducta. Con respecto al entorno los propietarios, ya separaron a la perra con barreras físicas para evitar lesiones a humanos, y no le tienen acceso a las visitas. Vamos a dejar a la perra en estas condiciones hasta que se haya superado el problema por medio de la modificación de la conducta que se realizará de la siguiente manera:

• Entrenar a la perra para el uso del bozal por medio de asociaciones positivas.

• Entrenamiento en obediencia básica, con el fin de que la perra pueda ser controlada cuando inicie una agresión.

• Desensibilización y contracondicionamiento, con la Introducción gradual de desconocidos, incrementando la dificultad de forma progresiva, siempre con la perra bajo control; trasladar el ejercicio a la puerta de entrada con la presentación de estímulos desencadenantes, como tocar el timbre, hacer pasar a las visitas y otros. Reforzando con premios las conductas de aceptación.

• Poner a la perra en confinamiento social cuando exhiba el comportamiento.

• Debe mantenerse seguro el perímetro de contención de la perra para evitar el daño a otros.

En el caso de la agresión intrasexual el caso está bastante avanzado, y será difícil de controlar, por lo que es necesario una gran predisposición y cooperación de los propietarios. En este caso se debe proceder a una modificación del entorno en donde las perras solo estarán en contacto cuando estén bajo control, se puede utilizar el bozal, y se debe respetar el orden jerárquico que tengan establecido las hembras. Con respecto a la modificación de la conducta procederemos de la siguiente manera:

• Entrenamiento en obediencia básica, para poder controlar a las perras cuando inicien una acción agresiva.

• Desensibilización y contracondicionamiento, con el acercamiento progresivo de los animales, siempre bajo control y con correa. Reforzar los comportamientos aceptables e ignorar los errores.

• Cuando las perras se hayan acostumbrado a vivir juntas, se debe retirar de ellas toda atención. En caso de que se dé un enfrentamiento entre ambas, se debe procurar no intervenir a menos que la situación se salga de las manos. Si es necesaria la intervención, se debe favorecer a la ganadora para aumentar más la brecha jerárquica, sin que la perra considere que está siendo premiada.

 

Agresivdad por Dominancia en un Yorkshire Terrier. Gabriela Arizón

Agresivdad por Dominancia en un Yorkshire Terrier. Gabriela Arizón

Alumna del Curso de Adiestrador y Terapeuta del Comportamiento Canino

Historia:

Casan es un Yorkie de aproximadamente 5 años y medio, sin castrar. Su propietario es la Sra. Olga Marta viven en una zona residencial, y es la única persona que vive en la casa, pero frecuentemente hay visitas, como sus hijos, nietos, la empleada, entre otros, que se quedan gran parte del día.

Casan fue adquirido en un criadero de Yorkies en San José a los 2 meses de edad, y se eligió simplemente por ser el que tenía el pelo más bonito. Originalmente se compro como regalo para sus nietas, Casan en un principio vivió con ellas , niñas de 6 y 9 años, los papas y la empleada, pero después de 2 años , Casan tuvo que ser regalado a la Sra. Olga ya que por indicaciones medicas la mama no podía tener mascotas porque esperaba un nuevo bebe.

Casan se adapto muy bien a su nuevo hogar, pues veía a sus antiguos dueños con frecuencia, pero acepto muy bien su nuevo amo y hogar. El lugar donde vive actualmente es una casa amplia con un poco de patio en la parte de atrás, donde Casan puede salir a hacer sus necesidades, el tiene acceso a todas las áreas de la casa, la forma de alimentarlo es ponerle la comida por las mañanas y se le deja ahí para que coma cuando él quiera, en cuanto al lugar donde descansa, el se duerme de día en los sillones y de noche en la cama principal, no sale a pasear, se puede decir que Casan está en casa el 100% del día.

Los problemas de Casan empezaron en su nueva casa, el comenzó a orinar por todos lados pequeñas cantidades marcando el territorio, no lo hace en ausencia del propietario más bien lo hace a todas horas y tan pronto como se ponga algún adorno o mueble nuevo,. en cuanto a la defecación nunca lo hace adentro, el conoce muy bien cuál es el área permitida para orinar y defecar, mas sin embargo no deja de hacer marcaje por todos lados dentro de la casa. Por otro lado, otro de los problemas es su agresividad al molestarlo cuando duerme y principalmente al acercarse a la cama cuando él está durmiendo, el se exalta demasiado y se porta agresivo, esta actitud es incluso con su propietaria quien ya ha sido mordida por él, la mordida fue un mordisco controlado, y su agresividad es ofensiva.

Diagnostico Diferencial:

A continuación se realiza un diagnostico diferencial con el fin de descartar otros posibles problemas que el animal pueda tener, se pretende llegar a un diagnostico concreto que facilite la aplicación de un tratamiento.

No se realizaron pruebas de T4 y TSH para descartar problemas orgánicos, solo se tiene como dato que hace aproximadamente 3 meses Casan fue al veterinario por un problema en un ojo, y en la revisión y observación que le dio, el perro presenta parámetros normales. Así que partiremos de la suposición de que el problema de Casan no es orgánico.

Se descartó que el problema de Casan sea una disocialización primaria, ya que estuvo con su madre hasta los 2 meses, además de que no presenta las actitudes características de este problema; el juega perfecto con los niños, y controla su mordida cuando juega con ellos, la agresividad que el presenta es cuando alguien se acerca cuando esta en el sillón o en la cama, en estas situaciones él presenta la secuencia de ataque (amenaza, ataque y apaciguamiento) de forma correcta, lo que demuestra que su socialización en sus primeros meses fue la correcta, por lo que este problema es descartado.

Por otro lado, una de las características principales de un perro con problemas de ansiedad por separación es orinar y defecar cuando el propietario se va, aun cuando Casan sí orina por todos lados de la casa, la cantidad de su orina nos indica claramente que es por marcaje de territorio, además no lo hace en la ausencia del propietario sino más bien ya sea que esté presente o no, y en cuanto a las otras características de ansiedad por separación como son aullido excesivo y destrucción de objetos o muebles, Casan no los presenta, el se mantiene tranquilo cuando el propietario está por salir, por lo que descartamos esta patología.

Hablando de agresividad por territorio en el caso de Casan podría presentar esta patología ya que él es agresivo cuando se acercan al lugar donde él está descansando (cama y sillón), sin embargo permite perfectamente que se le acerquen cuando come, tanto su amo, niños y extraños, con personas desconocidas, él es desconfiado al principio pero luego de un rato permite que se le toque y acaricie sin ningún problema además de portarse muy amigable. Una de las características principales de esta patología es que el perro solo agrede a extraños, y en esta ocasión Casan no solo agrede a extraños si no que también agrede a su amo y a personas que conoce, por lo que descartaremos también esta patología.

 La agresividad por irritación o miedo también es descartada por contexto y por postura corporal, ya que Casan en su agresividad, presenta bien la secuencia de ataque, y se queda tranquilo después de agredir.

Y finalmente hablando de la agresividad por dominancia, Casan presenta la mayoría de las características como: agresividad hacia su amo, agresividad al acercarse a su lugar de descanso, agresividad ofensiva, gruñidos al bañarlo o castigarlo, monta objetos y personas, orina por toda la casa y en cualquier objeto nuevo que se presente en el entorno que él considera como su territorio, y su orina siempre es poca solo lo hace a modo de marcaje de territorio, por lo tanto, por todas estas características anteriores que el perro presenta, determinamos que el problema de Casan es una patología de Agresividad por Dominancia.

Valoración de Riesgo:

Antes de establecer el tratamiento que se le aplicará al animal, primero debemos valorar el riesgo que se puede correr al tener un perro con problemas de dominancia en casa 

Aun cuando Casan solamente pesa alrededor de 3 kilos y es un perrito pequeño, debemos recordar que si han existido agresiones hacia su amo, y que aun cuando no ha mordido a los niños pequeños si ha demostrado agresividad hacia ellos al ser molestado en cama y sillón, las agresiones que Casan ha mostrado no han sido agresiones de gravedad, pero no debemos descartar que las agresiones futuras lo sean 

Por ultimo debemos hacerle saber al propietario, que el tratamiento no garantiza la completa solución del problema, ya que estamos tratando con seres vivos en donde muchos de los problemas de conducta que presentan, son comportamientos propios del origen de su especie, en el caso del perro, sus ancestros los lobos nos dicen el porqué de estos comportamientos, al domesticar al perro muchas de sus conductas heredadas por sus antepasados no son aceptables para los humanos y es ahí donde los problemas empiezan; sin embargo con la aplicación y el buen seguimiento de un tratamiento, sumado a la cooperación del propietario, el resultado puede ser muy favorable. 

Tratamiento:

Como tratamiento, primero que nada tomaremos medidas preventivas para que las agresiones no se presenten hacia los niños ya que ellos pueden ser los más afectados, aunque Casan es pequeño, en los niños podría causar alguna herida mayor, así que evitaremos la aproximación de los niños en los momentos en que el perro desencadena la agresividad, si el problema se hace más grave se debe considerar el uso de un bozal.

El protocolo del tratamiento, consta de: modificación de la conducta, modificación del ambiente y tratamiento farmacológico o quirúrgico.

Modificación de conducta:

• Someteremos al animal a un adiestramiento en obediencia básica, con el fin de controlarlo mejor en el momento de sus agresiones. El adiestramiento nos permite el mejor manejo del animal, ya que el aprende a seguir ordenes, y en los perros, sobre todos los que tienden a ser dominantes, es importante enseñarles esto, para que el perro aprenda quien es el líder y disminuya sus comportamientos dominantes.

• Protocolo “nada es gratis” de ahora en adelante si el perro quiere algo, tendrá que ganárselo, ya sea la comida, un juguete, atención del amo etc. Obedeciendo una orden él podrá obtener lo que quiere, así reforzaremos la autoridad del amo hacia su perro.

• Reforzaremos las conductas de sumisión, con una caricia o con premios, y por el contrario ignoraremos totalmente cualquier comportamiento dominante, ni siquiera para castigar, pues el castigo solo es un refuerzo más de esta conducta.

Modificación del ambiente:

• Tendremos control sobre sus recursos, la comida se le dará 2 veces al día a determinada hora, obedeciendo una orden antes de dársela, y el plato de comida se le será retirado después de unos 15 min, sin importar si comió o no.

• También controlaremos sus áreas de descanso, sobre todo las áreas donde él se muestra más agresivo, además, no se le permitirán comportamientos que aumenten su dominancia, como dormir en la cama principal, pondremos su cama en el lugar menos importante de la casa, no le permitiremos subirse encima de las personas, o de los sillones, etc.

• Se recomienda sacar al perro a pasear, aun cuando la raza de Casan es una raza que no necesita grandes cantidades de ejercicio, el perro pasa todo el día en casa sin tener ningún contacto con el exterior, por lo tanto se recomienda sacarlo a pasear, no por mucho tiempo pero si el necesario para que el pueda ejercitarse un poco y pueda orinar y defecar, el paseo ayudara también a que el perro libere un poco de la energía y estrés que acumula al estar en casa todo el día 

• Ignoraremos sus llamadas de atención y solo se le dará atención cuando el dueño lo desee y ante conductas deseadas.

• Realizaremos un contracondicionamiento, para que Casan se distraiga con algo más al momento de empezar su comportamiento agresivo y desensibilizarlo poco a poco, premiando cuando su conducta sea tranquila.

Tratamiento farmacológico o quirúrgico.

• En el caso particular de Casan no utilizaremos tratamientos farmacológicos, si bien es cierto que es agresivo en determinadas situaciones, su agresividad y el riesgo de su agresividad no son extremos, se realizara la modificación del ambiente y de la conducta, y en dado caso que el animal no mejore, podremos recomendar un tratamiento farmacológico recomendado por un veterinario, o bien la castración.

 

Agresividad instrumentalizada, predatoria e intraespecífica en una hembra de Rottweiler+ SRD. Eugenia Fait.

Agresividad instrumentalizada y predatoria en una hembra de Rottweiler+ SRD. Eugenia Fait.

Alumna del Curso de Adiestrador y Terapeuta del Comportamiento Canino

 

Descripción:

 

Ma-Ji es una perra de cinco años de edad, dominante, que vive con 7 perros, 6 de los cuales son hembras y un macho. Y su dueña. En una zona rural, donde convive a la vez otras especies, iguanas, zorrillos, armadillos, etc.

A la manada se han ido sumando miembros a través de los años. En un principio era conformada por una pastor belga, el macho actual, y luego Ma-Ji quien fue hallada con no más de dos meses de edad. En ese momento era agredida por otra persona con una manguera. Razón por la cual la propietaria actual decidió llevársela a su casa.

La propietaria admite que utilizó métodos de castigo al tratar de erradicar comportamientos indeseados de su perra, siendo ésta cachorra.

Presenció la muerte de una Pastor Belga, con la que convivía, quien fue asesinada con veneno. Dicha perra, a la hora de su muerte, contaba con cachorros, a los que Ma-Ji terminó de criar inclusive produciendo leche. Sin embargo se comió a uno de ellos.

 Luego llegaron, en forma intermitente, las otras tres hembras con las que se relaciona bien. Hace unos seis meses, la propietaria intentó introducir a la manada a las tres hembras con las que Ma-Ji NO se lleva, con resultados muy negativos, pues trató de matar a las 3 en diferentes ocasiones 

la propietaria tuvo que dividir el patio en dos para que evitar peleas y muertes.

 Con anterioridad ha tenido episodios agresivos intraespecíficos con miembros fuera de su manada sin provocación por parte del otro animal, terminando en algunos casos en muerte.

Cuando era cachorra la propietaria le llevaba ositos de peluche para que la perra jugara, y los destruyera. Ma-Ji dormía con su propietaria y era alimentada junto con ella 

 El comportamiento agresivo, fuera de la casa, fue estimulado por la propietaria, incluyendo la palabra “Kämphen” para que la perra atacara a petición. A veces, cuando se le da la orden de parar, “Genug”, ella detiene el ataque, sin embargo en muchas ocasiones, hace caso omiso de su propietaria. Dichos comandos fueron impartidos por la necesidad que sintió la propietaria de proteger al macho y a ella misma, pues, a la fecha, él es atacado por perros callejeros o con propietarios irresponsables y este al ser sumamente dócil, siempre decide correr antes de pelear y en más de una ocasión quien le salvó la vida fue Ma-Ji. Si la perra es detenida, ya sea bajo una orden o físicamente antes del momento crítico, se apacigua. Si pasa el momento crítico, el ataque es a muerte.

 También caza animales pequeños como gatos, iguanas u otros perros. Canibalismo presente. En el ataque presenta grandes niveles de excitación y es casi imposible separarla de la presa.

La propietaria dice no tener problema con la depredación de su perra, sin embargo quiere ser capaz de detener un ataque indeseado.

Diagnóstico Diferencial:

• Agresión Jerárquica Intra específica o Inter específic 

Esta agresión se presenta entre perros (agresión jerárquica intra-específica) y entre perros y humanos (agresión jerárquica inter-específica).

Esta agresión es llamada también de competencia, de dominancia. Se da en situaciones de competencia por recursos, espacio y contacto. Se atribuyen a los esteroides un papel importante en la presentación de esta agresión durante la pubertad. En el animal llegado a la edad adulta ya no juegan más que un papel secundario razón por la cual la castración no permitirá ejercer un control sobre estas agresiones.

Esta agresión se presenta con tres fases: 

- Intimidación: se observa pilo-erección, orejas paradas, cola parada, miembros rígidos con andar “mecánico”, belfos retraídos, pupilas en miosis con el canto externo dirigido hacia las orejas, mientras que el perro emite gruñidos. 

- Ataque: tiene por objeto la sumisión del adversario, pudiendo ser un pinchazo, una mordida breve, o el perro carga a su adversario para agarrarlo de la piel de la parte dorsal o ventral del cuello, y del pecho, los miembros anteriores. Ya teniendo el control, el perro ejerce una tracción que tiene por efecto hacer caer a su adversario de lado o sobre el dorso. Lo mantiene allí o lo intenta hasta que el adversario adopta una postura de sumisión.

- Apaciguamiento: el “perro vencedor” va a mordisquear al vencido arriba de la cabeza o ponerle la pata a la altura de la cruz y/o en ocasiones realiza la monta. Para finalmente alejarse.

Ma-Ji no presenta la fase de intimidación si tiene el espacio para atacar. Y le es irrelevante si el otro perro asume posición de sumisión 

No presenta agresión hacia humanos injustificada, sin embargo si se le provoca o se ataca a la dueña, el ataque de la perra es inminente.

Agresión territorial

Se presentan en ocasión de una intrusión, son agresiones que tienen por objeto proteger al territorio.

En la agresión territorial el perro va al encuentro del intruso ladrando y gruñendo, el pelo de punta, la cola en alto, las orejas paradas. Fija a su adversario parándose. Si el intruso sigue, el defensor rasca el suelo con sus cuatro miembros y gruñe haciéndole frente. El intruso es llevado afuera mediante embestidas y pinchazos. Al salir del perímetro el intruso, el perro va a ladrar con fuerza, mueve la cola la cual se queda parada.

Ma-Ji ataca dentro y fuera de su territorio, sin alertas.

• Disocialización Primaria

El animal al ser separado muy tempranamente de la madre y los hermanos, no adquiere el lenguaje corporal ni auditivo necesario para la correcta sociabilización con los miembros de su especie, sin reconocer así las formas de sumisión o alerta dadas por otros perros, lo que puede provocar ataques desmedidos.

Ma-Ji tiene “peleas ritual” con miembros de su manada, y ha parado ataques ante posturas de sumisión. Sede la comida ante el macho.

La perra presenta una Agresión por Instrumentalización, en donde fue enseñada a atacar, conjuntamente con un Problema de Jerarquización Inter específico, no está claro su lugar ante la propietaria, por lo que a veces si obedece y a veces no.

También existe Agresión Predatoria, en donde la perra ha aprendido y enseñado al resto de la manada a cazar presas pequeñas.

 Posible Componente Orgánico por los niveles de agresión en los ataques y la falta de control del animal. Se recomienda realizar todas las pruebas veterinarias posibles para descartar la opción.

 En Costa Rica solo se cuenta con la posibilidad de realizar las de Tiroidales, de T4 y TSH

Valoración de Riesgo 

 Es un animal de alto riesgo pues ha matado ya con anterioridad.

Se debe utilizar el bozal y debe ser entrenada por la dueña.

Tratamiento:

- Educación de la Propietaria

- Es necesario que la propietaria entienda las pautas a seguir para la recuperación de Ma-Ji

- Prevención

- Utilización de bozal

- Collar de presión

- Alejarla de las perras en conflicto

- Modificación de Conducta

- Adiestramiento en Obediencia Básica Profesional

Con lo que la línea jerárquica entre la propietaria y la perra quedará claramente marcada.

- El animal obedecerá siempre al comando.

- Re-Socialización Dirigida

- Aunque no existen componentes claros de una Disocialización Primaria, es importante la Re-socialización para la posible agregación pacífica de miembros a la manada

- Farmacológica:

- Resultado de Pruebas Veterinarias:

Pueba de Tiroides: T4Libre 1.93 ng/dl (Dentro del Rango Normal)

Colesterol Total: 251 mg/dl (Dentro del Rango Normal)

Nitrógeno Ureico 15.4 mg/dl (Dentro del Rango Normal)

Creatinina 1,3 mg/dl (Dentro del Rango Normal)

AlaninaAminoTransferasa 59 U/L (Dentro del Rango Normal)

AspartatoAminoTransferasa 38 U/L (Dentro del Rango Normal 

(Dr. Juan Carlos Fallas Muñoz. Clínicas PetCafé)

- Fluoxetina, re- captador de la serotonina. 20mg diarios.

Así el animal podrá tener autocontrol y no exceder el ataque.

Se debe dar a entender a todas las hembras de la manada que Ma-Ji es la dominante, esto por medio del dar de los premios, que debe ser en orden jerárquico, así como el dar de la comida y la asignación de sitios para dormir.

Seguimiento:

Después de la primera consulta con el especialista, la propietaria de Ma-Ji no le permite más dormir con ella, elimina las “dadas de comida del plato”, y acostumbra a su perra al bozal.

Conjuntamente toma un curso de entrenamiento canino y empieza a entrenar a Ma-Ji en obediencia básica.

Elimina por completo los comandos de pelea, y en cambio de poner a la perra a pelear si se da un conflicto con otro perro en la calle, decide salir con un “pepper spray” y responder ella ante cualquier ataque.

 Ma-Ji es medicada con tratamientos naturales y con fluoxetina.

Ma-Ji duerme en un colchón al lado de la propietaria y las tres hembras “no aceptadas” en la

cocina.

 Pronóstico:

 Favorable. Ma-Ji ha dejado de prestar importancia a las tres hembras, no se enfada tan rápidamente como antes y aprende los comandos con facilidad.

 

Fobia a tormentas eléctricas y ansiedad en un American Staffordshire. Jhon Araya.

Fobia a tormentas eléctricas y ansiedad en un American Staffordshire. Jhon Araya.

 

Alumno del Curso de Adiestrador y Terapeuta del Comportamiento Canino

Historia 

“Spike” es un macho de 8 años de edad sin castrar de la raza American Staffordshire Terrier. Sus dueños son una familia conformada por 5 miembros cuyas edades oscilan entre los 20 y 45 años, residen en una propiedad con amplias zonas verdes. Además convive con una hembra de 15 años, castrada, mezcla de Boxer con Pitbull 

“Spike” fue adquirido en un criadero a la edad de 2 meses y medio, a los 3 meses recibió adiestramiento en obediencia. Desde que fue introducido en la familia ha tenido libre acceso entre la casa y el patio; solamente por las noches sus dueños procuran que duerma fuera de la casa en compañía del otro perro y que permanezca fuera de la misma en los momentos que no quede nadie para supervisarlo.

Durante 7 años su comportamiento ha sido bastante normal comentan sus dueños, pero han descubierto que durante este último año su conducta ha cambiado específicamente cuando hay tormentas eléctricas 

Todo inicio una tarde lluviosa de invierno cuando “Spike” se escapo por descuido sus dueños. Fue encontrado horas más tarde escondido debajo de un automóvil temblando, al sacarlo vieron que cojeaba a lo que presumieron que había sido golpeado por alguien, fue revisado por un médico veterinario para descartar alguna lesión importante.

Días más tarde, ellos describen que el perro comenzó a emitir pequeños gemidos acompañados de fuertes vocalizaciones en el momento que comenzaba una tormenta eléctrica. Su respuesta fue la de regañar o ignorar al perro y en algunas ocasiones le daban comida con tal de que se callara.

Su conducta se fue agravando con el tiempo ya que rasgaba la puerta de salida al patio en el momento que estaba fuera de la vivienda; en otras ocasiones se atascaba entre los barrotes de un pequeño portón con tal de buscar refugio dentro de la casa y destrozaba una placa metálica que cubría dicho portón. Estas conductas las llevaba acabo con o sin la presencia de personas.

En una oportunidad se cortó seriamente el hocico y una de sus extremidades delanteras lo cual requirió asistencia veterinaria. Los dueños preocupados consultaron al especialista que podían hacer para eliminar estas conductas ya que les preocupaba que el perro se pudiera hacer más daño.

El experto recomendó a los dueños amarrar al perro durante las tardes he ignorarlo. El amarrarlo solo intensifico los ataques de pánico del perro a lo cual optaron por meterlo dentro de la casa, consentirlo con caricias y comida con tal de apaciguarlo, lo cual no generó ningún resultado positivo 

Con el fin de encontrar la causa del problema, y emitir un diagnostico acertado para dar un correcto tratamiento. Es necesario descartar otras posibles patologías que pudiera padecer el perro para ello se debe realizar un diagnostico diferencia

Diagnostico diferencial 

 Las fobias son resultado de un estado de perturbación que provoca temor o miedo en el animal. En las primeras etapas, el animal al enfrentarse a un estímulo reconocible (sonidos, objetos, luces) responde evitando dicho estímulo. En algunas ocasiones puede presentar signos de miedo, reflejando un descontrol de la situación y por último puede aparecer un estado de preansiedad. Lo cual con el transcurso del tiempo puede llegar a desarrollar en el animal ansiedad por separación.

En primer instancia se procedió a realizar un exhaustivo cheque clínico en “Spike” para descartar que cualquier causa orgánica este influyendo en las conductas que presenta.

El desorden de ansiedad procede del miedo y comprende una respuesta anormal a la cotidianidad o ambiente donde se interrelacione el animal. Esta le impide procesar de manera adecuada los estímulos ambientales y sociales que le permitan desarrollar respuestas apropiadas.

La ansiedad por separación y miedo a lo ruidos, personas, animales y sitios. Suele manifestarse: por destrucción del inmueble, excesiva vocalización y defecación. Se decidió colocar una cámara de video en la parte de la casa donde acostumbra estar “Spike” para grabar los momentos en que se encontraba solo, esto con el fin de realizar una valoración de sus conductas 

Durante 3 días de grabación no se presento ninguna actividad que detonara los ataques de pánico del perro. La ausencia de sus dueños no le afectaba en lo absoluto. Al cuarto día adicionalmente se programó una pista de audio con sonidos de tormentas eléctricas (truenos). Al estar solo y escuchar las grabaciones se sobresalto dando vueltas en círculos, rasgo en repetidas ocasiones una puerta cercana y trataba esconderse debajo de un sofá.

Una vez más se repitió el ejercicio en compañía de cada miembro de la familia por separado y en grupo, también se incluyo al otro perro en las pruebas. Cada caso arrojo la misma conducta indeseada.

Cada resaltar que 3 miembros de la familia al presenciar el estado de alteración del perro optaron por apaciguarlo con muestras de afecto. Sin saber que esto le proporciona un refuerzo, en lugar de hacer frente a la situación. Además es válido agregar los periodos en que fue amarrado como forma de castigo, esto lo único que hizo fue incrementar el miedo.

Valoración de riesgo:

Para salvaguardar la integridad física del animal se elimino la cadena donde acostumbraba atarlo, también se retiró la placa metálica del portón que solía rasgar y los barrotes donde solía atascarse fueron reforzados de tal forma que no pudiera pasar su cabeza.

Tratamiento:

 En definitiva los dueños deben evitar reconfortar al perro en el momento que se encuentre alterado a causa de los ruidos (tormenta eléctrica). Y es esencial que participen activamente en todo el tratamiento.

Al ser la época de transición de la estación lluviosa a la seca y dado que la intensidad de las tormentas eléctricas disminuye se incluirá durante la terapia de modificación de conducta las grabaciones de truenos para recrear de manera más fiel los escenarios de las conductas a corregir.

La desensibilización sistemática es una técnica que aumenta la tolerancia a estímulos o situaciones que provocan ansiedad. Consiste en presentar el estímulo gradualmente para que el individuo se acostumbre a él.

Durante 1 semana y 2 veces al día se expuso al animal a las grabaciones de truenos por un lapso de un minuto. Realizando 5 repeticiones en intervalos de 10 minutos en cada sesión diaria, deteniéndose completamente el ejercicio cuando el animal se exaltará demasiado.

Iniciando a poco volumen y aumentando el mismo en cada repetición, se reoriento la atención del perro hacia otras actividades tales paseos dentro del hogar he inclusive se le presentaba sus juguetes favoritos, se ponía música todo con el fin de dsviar su atención de los truenos. Sin llegar a consentirlo.

En la medida que aumento su tolerancia a estos sonidos se procedió a incluir la orden de sentado y quieto en las sesiones a fin de reforzar la independencia del animal. Se dejaba el animal en un lugar de la casa por 3 min., luego se le ubicaba en otro lugar y se aumentaba la cantidad de minutos hasta conseguir que el perro pudiera pasar tiempo sólo sin alterarse mientras escuchaba las grabaciones 

Se dejo pasar un par de semanas y se realizo una sesión similar, esta vez sin presencia de sus dueños y con el recurso de la cámara se comprobó que durante la exposición a los ruidos el perro no rasgo las puertas ni trato de introducir su cuerpo por los portones. Mostrándose bastante tranquilo.

Seguimiento:

A las 3 semanas se contacta a los dueños, comentan que una tarde llovió bastante fuerte acompañado de tormenta eléctrica y “Spike” no presentó ninguna de las actitudes que solía tener en el pasado. A manera de recomendación se les pide a los dueños repetir por lo menos una vez al mes hasta que inicie nuevamente la estación lluviosa los ejercicios de desensibilización sistemática y estar atentos a como responde a las primeras lluvias. Hasta entonces se permanecerá en contacto con la familia hasta verificar la erradicación de las conductas indeseadas en plena estación lluviosa.

 

Ansiedad por Separación en un Schnauzer Jéssica Abarca Artavia

Ansiedad por Separación en un Schnauzer Jéssica Abarca Artavia

Alumna del Curso de Adiestrador y Terapeuta del Comportamiento Canin 

Historia

Huesito: Macho de 1 ano de edad, castrado y de raza schnauzer miniatura. Los propietarios de este animal son una pareja, con 2 hijas, de 21 y 22 anos de edad respectivamente. Esta familia vive en una casa grande la cual no cuenta con patio propio 

Huesito fue adquirido de la siguiente manera: La madre, Milly (una hembra de 3 anos de raza schnauzer miniatura y castrada) fue comprada a los 2 meses de edad en un criadero que se encuentra localizado en la provincia de Heredia. Hace un ano fue cruzada con otro schnauzer, dando como resultado 6 crías. Los cachorros fueron destetados al mes y medio al igual que apartados de la madre, por recomendación del veterinario e ignorancia de los propietarios. Huesito fue el primero de la camada en nacer, a pesar que permaneció con la camada durante 3 meses, siempre presento un comportamiento distante, no participaba de los juegos con los demás cachorros ni buscaba la atención de los dueños. Los propietarios hicieron caso omiso al comportamiento aislado del perro, no fue expuesto a estímulos muy fuertes de sonido (música, voces, cierre de puertas) ni a estímulos de luz artificial, con el fin de no despertarlos, siempre había paz y tranquilidad en la casa. Luego se quedo con la madre, la cual siempre actuó bien alrededor de el, nunca lo agredió ni rechazo, no hubo problemas entre ellos.

Al perro no se le daba tanto afecto como a la madre por su carácter solitario y arisco hacia los abrazos de sus dueños. Huesito fue creciendo normal y nunca presento problema alguno, hasta principios del 2009 cuando empezó a mostrar un apego excesivo hacia una de las dueñas, ya que esta es la que se encarga de su alimento, los baña, los saca a pasear, los lleva al veterinario. En este momento, el perro empezó a presentar ciertos cambios en su personalidad; por ejemplo, se le acercaba solamente a la dueña en busca de cariño, siguiéndola a todas partes de la casa e incluso llorando de forma excesiva cuando no la encontraba cerca. Se quedaba llorando incluso cuando ella metía en el cuarto y lo dejaba en la sala solo o con el resto de la familia.

Cuando la dueña se moviliza dentro de su hogar Huesito la acompaña donde sea que ella vaya, siempre junto a ella, a sus pies. El perro incluso reconoce cuando la dueña se prepara ara salir. Huesito ve a la dueña en tenis y jeans, y empieza a impacientarse, le brinca encima, ladra, chilla, llora, la muerde (sin mucho éxito, ya que el perro no sabe morder). La desesperación se incrementa al oír el sonido de las llaves o el portón. Cuando la dueña sale de la casa, el perro queda desconsolado, empieza a llorar, ladrar, chillar, se le tira encima a milly, la muerde, empieza a marcar con orina una esquina del garaje, corre de un lado hacia otro, todos esto por un lapso de tiempo de unos 15 a 20 minutos. Cuando Huesito observa que su dueña llega a su hogar le empieza a brincar y a ladrar, haciendo caso omiso a cualquier orden hasta el momento que se halla cansado de ladrar y correr.

Cuando Huesito se encuentra en compañía de toda la familia se tranquiliza, no llora, no ladra, no marca o también se da el caso de cuando algún otro miembro de la familia sale, el perro se mantiene en un estado de tranquilidad. A veces el perro se queda tranquilo cuando la dueña sale de casa, y esto pasa cuando sale en compañía de otra persona o con bolso. Dando la impresión del que el animal entiende que la dueña va a volver pronto.

Por recomendación los propietarios tratan de ignorar al perro unos 15 minutos, tanto antes de la partida como a la hora de la llegada, para que así el perro se tranquilice y no quede tan alterado ni estresado como lo es usualmente. Pero esto nunca se ha podido lograr, ya que a veces se olvidan o por no querer ignorar tanto rato, se le habla o tal vez en ciertas ocasiones si lo ignoran por 5 minutos o mas.

También se da en el caso cuando Huesito quiere llamar la atención de los propietarios, por ejemplo cuando huesito les brinca encima, pide que lo alcen, les ladra como en forma de comunicación de llamado, los empuja, etc., todos estos comportamientos no son ignorados por los propietarios, así que el perro ha aprendido que haciendo todo esto va a lograr la atención de los dueños.

A continuación realizaremos un diagnostico diferencial, para así poder descartar otras posibles patologías que pudiera padecer el animal y evitar cualquier confusión. Así podremos saber el problema que padece el animal y llevar su tratamiento.

Diagnostico Diferencial

 Generalmente, la ansiedad por separación, se manifiesta cuando el perro no siente la presencia del dueño o se siente abandonado por el dueño, incluso hasta antes de que el dueño se haya ido, poniéndose muy inquieto. Se observan señales muy claras, como lo son la vocalización excesiva, eliminación inadecuada y la destrucción, con un lapso de tiempo prolongado. Es probable que esta ansiedad haya sido aprendida por el perro a causa de dueños, quienes desconociendo las consecuencias de sus acciones, le reforzaron constantemente estos comportamientos. Lo anterior dado, si al perro se le da atención a la hora de salida de la casa del dueño, el perro puede llegar a aprender a asociar ese estimulo con la partida del dueño, volviéndose mas ansioso cada vez que la situación se repite. Esto es debido a que el perro se puede poner ansioso cuando el dueño no esta en un horario no habitual opera el o en ciertos circunstancias que el perro sienta que esta abandonado.

 

Para así asegurarnos de que el animal padece de ansiedad por separación se debe de realizar un diagnóstico diferencial, ya que estas señales se pueden manifestar en diferentes problemas de conducta.

Se debe de tomar en cuenta que Huesito presenta dos problemas principales de la ansiedad por separación como lo son: 

Vocalizaciones excesivas

Se debe de diferenciar lo que son las vocalizaciones excesivas a causa de algún estimulo externo, porque en el momento en el que el perro llora, gime o ladra no esta pasando nada a su alrededor, o sea que no hay personas pasando, ni otros perros cerca, ni ruidos, así que nada lo esta incomodando, excepto la partida de su dueño. También se diferencian de las vocalizaciones reforzadas por el propietario y las producidas por el juego, ya que en el momento no se le esta reforzando o poniendo ningún tipo de atención ni se esta jugando con el animal. 

Eliminación inadecuada

Se debe de diferenciar también lo que es la eliminación inadecuada a causa de falta de aprendizaje, causa orgánica, también por varias sin salir o las eliminaciones territoriales, o sea cuando el perro esta marcando lo que es suyo, su territorio, el cual se diferencia de este caso, ya que es notable que el perro no esta marcando su territorio. Se hace este diagnóstico diferencial ya que en esta patología el comportamiento lo produce el perro tanto en presencia como en ausencia del propietario. Siendo en este caso el marcaje, siempre que este la ausencia del propietario.

Dado que en ningún momento el perro presenta agresividad y que las vocalizaciones excesivas y eliminaciones inadecuadas se dan cuando la dueña esta saliendo o en ausencia de ella, se llega a la conclusión de que estas señales son causas por la ansiedad por separación, resultado de un hiperapego a la dueña.

A continuación se explicara la valoración del riesgo y el tratamiento que requiere el caso como lo es el de Huesito y sus propietarios.

Tratamiento

Primeramente se debe contar con todo el entusiasmo y apoyo de los propietarios para así llevar a cabo un buen trabajo y lo que es más importante ayudar al perro con su problema.

La terapia de dicha patología consiste en:

Desensibilización sistemática gradual / Habituación

1- La ausencia del propietario (teatro, reforzamiento, cambio de rutina). Se recomienda para que así se acostumbre a que este solo sin la dueña y sin que esto signifique que esta abandonado. Procedemos a hacer lo mismo que hacemos cuando vamos a salir de la casa (teatro: vestirse, agarrar las llaves, ponerse las tenis, abrir la puerta, agarrar el bolso) pero esto sin salir de la casa. Luego de que el perro se haya desensibilizado a las señales de partida se debe empezar a realizar salidas cortas. Salimos por 1 minuto e ignoramos al animal a al salida como e la llegada y así se seguirá aumentando el tiempo de las salidas, hasta lograr que el perro entienda que la ausencia del propietario significa una pronta llegada del propietario. Cada vez que el perro se encuentre en un estado de tranquilidad se va a reforzar ese estado.

2- La independencia del perro (simulación del proceso normal de destete). Esto se logra simulando un desapego del perro hacia el dueño. Procedemos a dejarlo solo encerrado en un cuarto, kennel, baño, carro, etc., se debe de realizar por unos minutos al principio y luego por mas tiempo, finalmente se deja salir cuando no esta vocalizando.

Reforzamiento de conductas de tranquilidad

Esto se lleva a cabo al premiarlo cuando se encuentra sin gemir, sin destruir, etc., ya sea con comida, galleta favorita, con su juguete favorito, o con una caricia.

 

Adiestramiento en obediencia básica

Esto se realiza no solo para los animales que padecen alguna patología, sino para todo animal, para que así tengan una buena calidad de vida, y también ayuda para que adapte su comportamiento a la convivencia con sus propietarios. Con un adiestramiento en obediencia básica el perro aprenderá ciertos comandos que deberá obedecer en ciertas circunstancias en las cuales el dueño lo amerite. Siendo un paso mas para el tratamiento del perro, claro no es la única solución para un problema de conducta.

Programas de ejercicio previos a las salidas

Se debe de sacar a pasear al perro antes de cada salida que va a realizar el propietario, para que así el perro este lo mas cansado y tranquilo a la hora que el dueño vaya a salir. Así se logra reducir la ansiedad que siente a la hora que ve partir a la dueña.

Estimulación en ausencia de los propietarios

Se le debe de dar algún juguete que le guste. Se deben de sacar a pasear por lo menos 3 veces al día, para que así libere todo su estrés, hagan sus necesidades y especialmente para que se olviden de la ausencia del propietario, ya que van a estar ocupados explorando otros territorios y estarán en contacto con otras persones y otros perros.

Suministro de comida sin la presencia del propietario

Seguimiento 

Los propietarios de Huesito han reportado una gran mejoría, comentando que ya no se pone tan inquieto cuando la dueña va salir, ya que han aplicado la desensibilización y ha funcionado bastante bien. También se le han dado paseos antes de la partida de los propietarios y el perro se queda mas tranquilo. Los propietarios le han proporcionando el alimento y en ausencia del perro, para que así no dependa de los que le dan comida. Ya esta mas tranquilo y acostumbrado a estar solo en un cuarto o kennel, sea el tiempo que se le deje ahí. Dentro de poco estarán sometiendo al perro a una clase de adiestramiento en obediencia básica.

 

Agresividad por Dominancia y por Juego, y posible trastorno de alimentación en un Beagle. Natalie Bolaños Arrieta

Agresividad por Dominancia y por Juego, y posible trastorno de alimentación en un Beagle. Natalie Bolaños Arrieta

Alumna del Curso de Adiestrador y Terapeuta del Comportamiento Canino

Historia:

El caso que se va a tratar es sobre Suki, una Beagle de 6 meses de edad. Vive en la ciudad, dentro de un residencial y en una propiedad con un área total de 300 m2. Dentro de la misma hay una zona de aire libre (o patio trasero), cuyas dimensiones son de 10 m x 2 m. En la casa, viven 6 personas: la dueña de Suki, Denise de 21 años, quien es la menor de 3 hermanos; los otros dos hermanos son Orlando de 26 y Kristel de23 años. Además, se encuentran, Jimena, de 5 años, la hija de Denise; y los padres de los tres hermanos, cuyos nombres son Orlando y Lilly, quienes tienen alrededor de 51 años cada uno.

Suki nació en la casa de un amigo de la dueña donde permaneció hasta los 2 meses y medio, cuando fue traída a la residencia de sus nuevos propietarios. En los primeros meses se le permitió estar en la sala de televisión. A los 4 meses se le trasladó al patio trasero. Desde ese momento, no se le ha permitido entrar y salir de la casa, libremente; solo se le deja entrar cuando hay alguien que la vigile, debido a que se sube a los muebles, coge y muerde objetos que encuentre aún encima de los muebles; la mayor parte del tiempo, hay alguien que logra sacar el objeto de sus fauces, pero siempre con dificultad, debido a que muchas veces cierra la boca con mucha fuerza y ya ha sucedido que se ha comido varias cosas, cuando no se ha intervenido a tiempo. Por lo tanto la perrita pasa la mayor parte del día dentro del patio, el cual ha destruido casi completamente 

La dieta está compuesta de alimento seco en un cien por ciento. Suki come con voracidad cuando se le pone la comida, que suele ser dos veces al día (desayuno y cena). Se deja acariciar y que le toquen el plato y la comida mientras se alimenta.

En presencia de personas adultas o niños desconocidos dentro y fuera de la casa nunca ha mostrado agresividad hacia ellas. Siempre se muestra curiosa, con un alto nivel de excitación; si se le acaricia, no pasa mucho tiempo para que empiece a considerar un juego morder la mano del que le está acariciando. El mordisco normalmente es controlado pero a veces puede producir una lesión leve (un rasguño o un “majonazo”). Cuando se le trata de sujetar, porque está demasiado inquieta o está jugando muy brusco, tiende a morder las manos que la sujetan.

Los paseos se realizan de 1 a 2 veces al día, por entre 15 a 30 minutos, con correa y un collar de presión. Cuando se le acerca alguien para colocarle la correa se excita aún más, muerde la correa y jala constantemente durante la duración del paseo. El recorrido siempre es el mismo pues visitan el parque dentro de la urbanización y luego le dan una o dos vueltas a la misma. Al regresar a la casa está un poco menos excitada pero al ver a otro miembro de la familia o soltarla dentro de la casa vuelve a aumentar el nivel de excitación. Al introducirle nuevamente al jardín empieza a ladrar y a saltar sobre la puerta de vidrio hasta que después de unos pocos minutos se calma. También es común verla saltar sobre las paredes del jardín, especialmente la que se comunica con la cocina, pero esto normalmente lo hace cuando ve o escucha a alguien dentro de esta habitación.

Diagnóstico diferencial:

Para hacer un diagnóstico acertado se deben tomar en cuenta los problemas que presenta Suki. Pero inicialmente se deben realizar pruebas médicas para descartar que las patologías, que a continuación se describen, no sean por causa orgánica. Ante el examen físico no se observaron causas orgánicas aparentes. En una ocasión se le realizó una gastroscopia la cual salió normal. No se realizaron pruebas de laboratorio ni otros estudios complementarios.

1) No respeta la autoridad

La Agresividad por dominancia se caracteriza por ataques principalmente a miembros de la familia que se dan en un contexto competitivo, se debe a que el perro no acepta plenamente la autoridad de sus propietarios. Presentan posturas de tipo ofensivo como lo son orejas y cola erguidas, piloerección, miembros anteriores sin flexión, labios fruncidos y dilatación de pupilas.

Suki presenta las siguientes características que pertenecen a una agresión por dominancia:

-Muestra resistencia al manipularla: colocarle el collar de presión o la pechera, inmovilizarla físicamente, cepillarla, bañarla, cortarle las uñas, etc.

-Mantiene el hocico completamente cerrado cuando se le intenta quitar algún objeto de su boca.

-En determinadas situaciones presenta en mayor medida piloerección, la cola erguida y orejas hacia delante; y en menor medida labios fruncidos. Además del hecho que no respeta a los miembros de la familia como líderes: coloca las patas delanteras sobre ellos y juega a morder las manos. Los mordiscos son controlados de baja intensidad que no producen hematomas. Sin embargo, en ningún momento los ha mordido fuera del contexto de juego. Estas situaciones se dan durante una sesión de juego, cuando ella considera que es un juego y cuando se le está regañando.

-Muestra posturas de sumisión, pero normalmente cuando ve a los propietarios a través de la puerta de vidrio; una vez que la han dejado pasar al interior de la casa se resiste un poco más a mostrar este tipo de posturas.

Por la historia manifestada se puede concluir que no hay una adecuada jerarquización en donde los miembros de la familia deben estar por encima de Suki y no viceversa. El conflicto jerárquico se acentúa por el hecho de que Suki solicita cuidados y atención (comportamiento et-epimelético) y estos se le son entregados siempre que ella los exija.

No se trata de una agresividad por miedo ya que su postura no lo demuestra.

No se trata de agresividad territorial por el contexto en el que se da (es hacia personas conocidas). No se trata de una disocialización primaria ya que tuvo una correcta socialización.

2) Destrucción del jardín y alto grado de excitabilida 

La actividad destructiva es un comportamiento que se puede dar cuando un perro padece Ansiedad por separación, la cual se caracteriza por signos de angustia en perros que se sienten abandonados. No obstante, también puede ser resultado de otros factores: por juego, por la presencia de estímulos externos o por el excesivo carácter activo del perro.

En el caso de Suki, se puede observar que en ausencia o separada de los propietarios, destrozó todas las plantas del jardín y en una ocasión excavó un hueco, además de estar saltando constantemente sobre la puerta de vidrio y las paredes, especialmente la que está contigua a la ventana de la cocina. Al tratarse de una perra joven, y por el hecho de que tiene un carácter muy activo, no se puede asociar esta conducta a una ansiedad por separación. La destrucción del jardín se dio porque Suki corría entre las plantas o saltaba o se acostaba sobre éstas. El saltar sobre las paredes o puertas, sólo se da cuando la perra se da cuenta de que alguno de los miembros de la familia se encuentra en los cuartos cercanos al jardín (la terraza, en frente de la puerta de vidrio; y la cocina que se comunica, por medio de una ventana, con el jardín), por lo cual tampoco se le puede asociar con una ansiedad por separación 

Se descartan también el Síndrome de Hiperactividad-Hipersensibilidad y el de Privación, que pueden presentarse si el perro se encuentra en un entorno hipoestimulante, como lo sería estar en el jardín la mayor parte del día sin casi ningún estímulo. Ambos se descartan porque se presentan otras características como la hipervigilancia, la hipersensibilidad y la agitación.

El comportamiento conflictivo que presenta Suki concuerda con un Trastorno de Ansiedad generalizada, posiblemente causada por las siguientes razones 

 -Suki presenta un carácter muy activo y juguetón. Sin embargo, al transcurrir casi 24 horas de aislamiento en un espacio pequeño, este carácter se traduce en un comportamiento “juguetonamente destructivo”.

-Los paseos no le exigen suficiente ejercicio.

-Se le presta mucha atención cuando se encuentra en ese estado eufórico, es decir, no se le ignora ni se empieza el paseo hasta que ya se haya tranquilizado. 

Dentro de este mismo problema se encuentran los mordiscos durante caricias o juegos. No se tratan de ataques causados por temor, ya que estos se producen cuando hay aproximación hacia el perro, y este presenta la cabeza y la grupa bajas, orejas hacia atrás, belfos retraídos y cola recogida en medio de las extremidades, por lo que se descarta la Agresividad por miedo. No se trata de una Disocialización primaria porque Suki no fue separada prematuramente y si tuvo tiempo suficiente para aprender las reglas sociales de convivencia en grupo. Tampoco de una Agresividad redirigida debido a que los ataques son dirigidos a un objeto o persona que no es el estímulo de la excitación agresiva. La Agresividad por juego parece ser la patología involucrada en este último problema ya que de cachorra no se le corrigió con firmeza los mordiscos y sí más bien se le incentivó.

3) Muerde y come objetos

El comportamiento de ingesta anormal tiene el siguiente criterio necesario: ingesta constante de cantidades anormales o de clases de alimento o de materiales que no son comida. El comportamiento ingestivo anormal consiste en la pica (ingesta constante de sustancias que no son comida), coprofagia (ingesta de heces que no es accidental ni fortuita) y aerofagia (ingesta psicogénica de agua) (Kahn (Ed.), 2007).

La “pica” está relacionada con una gastritis crónica, que consiste en una propensión a ingerir pasto, tierra, piedras, etc., o lamer materiales del entorno (suelo, paredes, etc.). La mayoría de los casos de pica se deben a un fenómeno de "irritación estomacal", que conduce al perro a ingerir o lamer todo tipo de material no comestible para "rascarse" el estómago. El comer con voracidad puede favorecer la aceleración de la velocidad de ingestión de las comidas lo que conduce a la mala asimilación de los nutrientes y causar gastritis (http://publications.royalcanin.com, 2009).

Debido a que Suki mastica y come todo tipo de objetos encontrados en su entorno, se podría pensar que la patología que ésta presenta es la pica. Sin embargo, no se le puede adjudicar el diagnostico de “pica” por las siguientes razones:

-Suki no presenta consumo incesante de alimento o de una sustancia no consistente en comida, o la evitación incesante de la comida, de una forma o con una frecuencia no acorde con una conducta previa, de tal forma que interfiera con el funcionamiento social normal (Kahn (Ed.), 2007).

-Es una conducta que siempre ha mostrado; no es un comportamiento que se presentó de manera abrupta.

-Además se debe tomar en cuenta que se trata de una perra joven con un carácter muy activo pero que no realiza la cantidad de ejercicio requerida.

-La gastroscopia y pruebas físicas realizadas se reportaron normales.

-Es posible que la conducta hay sido reforzada por los propietarios. Es decir, Suki, en un principio lo cogía por curiosidad, y más adelante lo asoció a un juego porque: los dueños no tenían el conocimiento para corregirla adecuadamente, la perra nunca los ha visto como líderes, y los intentos de sacar el objeto de sus fauces pudieron estimular un juego por competencia.

Por tanto, según este análisis, el Trastorno de ansiedad generalizada, que se describió anteriormente, probablemente tenga mayor asociación con esta conducta. Sumado a esto, la conducta curiosa y juguetona de la perra.

La otra posibilidad es que tuviera un Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC), pero esta enfermedad se caracteriza por acciones repetitivas y persistentes, relativamente invariables, sin función obvia, que parecen tener un objetivo pero fuera de contexto e interfieren con el comportamiento normal (http://www.petsalud.cl/Adiestramiento/Toc.htm, 2010). Estos comportamientos suelen desencadenarse en animales con alguna o varias de estas características: muy apegados a sus dueños, mal sociabilizados, espacios restrictivos, situaciones conflictivas, escaso tiempo con sus dueños, etc. Este trastorno se descarta por las siguientes razones:

- No interfiere con el funcionamiento social normal de la perra.

- Tuvo una correcta socialización de cachorra.

- A pesar de que pasa la mayor parte del día en el jardín, alejada de los dueños, la perra no presenta este comportamiento de morder y comer piedras o algún otro objeto dentro del jardín. Esta conducta la realiza en presencia de los dueños dentro de la casa o durante los paseos.

Tratamiento:

1) Agresividad por dominancia 

-Modificación de la conducta 

a) Suprimir todas las prerrogativas jerárquicas del perro apoyándolo con un adiestramiento básico en obediencia. Esto ayuda al perro a adaptar su comportamiento a la convivencia con los humanos ya que al ponerle unas reglas claras que cumplir (sin ambigüedades) le hace saber que puede y que no puede hacer en cada momento.

b) Reforzamiento de órdenes: Para reforzar el papel dominante del dueño, se deben de realizar al día 10 minutos de ejercicios de obediencia con correa.

c) Darle el alimento posterior a una orden (debe ganarse la comida).

d) No se debe permitir que el perro obtenga la atención con exigencia, esto ha reforzado el conflicto jerárquico. Se le debe de dar cuando se encuentre tranquila y sólo por iniciativa de los propietarios; deben ser ellos los que deciden cuando es tiempo para jugar, comer, etc. Toda aquella acción que inicie la perra será sistemáticamente ignorada. Es importante, también, que solo se refuercen las conductas de sumisión.

2) Ansiedad generalizada/Agresividad por juego:

- Ansiedad generalizada: Modificación de la conducta:

a) Adiestramiento básico en obediencia: Con ello se conseguirá un mayor control sobre el animal, sobre todo con la orden de “quieto” que se usará para contracondicionar al animal y así relajarlo.

b) Programa de ejercicio: Sacar a Suki por lo menos una vez al día por 30 minutos. El paseo debe exigir un mayor ejercicio físico por lo que además de caminar deben incluir juegos que la agoten (ya sea antes o durante la salida), lo cual hará que se encuentre más tranquila y con ganas de descansar al llegar a la casa. Estos paseos son muy importantes ya que mantienen a un perro equilibrado, le da la oportunidad de explorar, olfatear, estar en contacto con otros perros, humanos, entre otros estímulos. Las salidas también ayudarán a eliminar posibles fases de aburrimiento del perro en las cuales podría buscarse objetos para jugar.

c) Modificar la forma en que Suki se aproxime y pida atención. Esto es: Ignorarla cuando se torne ansiosa y premiarla cuando se encuentre calmada, de tal manera que el animal entienda finalmente que solo recibirá atención cuando se encuentre totalmente pasiva.

d) Proveerle una mayor estimulación sensorial, como pueden ser: huesos para perros o juguetes para morder rellenos de comida y golosinas. Cada trozo de comida o de hueso que consiga sacar del juguete le reforzará el hecho de mordisquear ese tipo de juguete y le mantendrá calmada, entretenida, paciente y en silencio. Esto ayuda al animal a pensar menos en mordisquear lo que no debe, ladrar o escarbar. (http://www. infomascota. com/artículos /educación /perros / 2006/ 6/15/perros_solo_casa_2/index.html, 2010). Estos y otros juguetes para morder permiten que el perro sustituya los comportamientos ansiosos por otros que reduzcan su ansiedad. 

e) Hay que recordar que jamás se debe castigar al animal si este ha provocado destrozos en alguna parte de la casa. Esto produciría un empeoramiento de la situación y además, éste no sabría por qué se le castiga.

- Agresividad por juego: Modificación de la conducta:

a) Proporcionar cantidad suficiente de ejercicio: los cachorros que no reciben las cantidades adecuadas de ejercicio son los que normalmente padecen este tipo de problemas, por lo tanto el ejercicio podrá ayudar a bajar la ansiedad y a jugar más calmadamente.

b) Fomentar el liderazgo y control del dueño: a través de una educación en obediencia y respeto.

c) Evitar juegos de competencia (tira y afloja, quitarle la pelota, lucha): Buscando siempre la posición subordinada del perro con el humano, el propietario nunca debe participar en este tipo de juegos con un perro que manifieste tendencias dominantes, porque podría favorecer la dominancia del mismo.

d) Corregir la mordedura del juego: se deben de enseñar las limitaciones del juego, como por ejemplo, luego de una mordida, terminar el juego abruptamente con un “NO” seco y firme, e ignorar al perro. También se pueden hacer vocalizaciones de dolor, para semejar los gañidos, que son producidos generalmente en situaciones de dolor físico o ante un disturbio emocional intenso. Este interrumpe el juego y hace que el “agresor” aprenda a regular la intensidad de la mordida.

3) Destrucción de objetos circundantes

-Modificación de la conducta: Contracondicionamiento:

a) Se puede utilizar un atomizador para rociarle en la cara cada vez que ésta agarre algo con el hocico que no sea parte de su dieta, siempre y cuando no tenga aprendidas todas las órdenes de obediencia.

b) Utilizar una manguera a distancia para rociarle cada vez que corra o se acueste en las plantas del jardín.

b) Adiestramiento básico en obediencia: Con ello se conseguirá un mayor control sobre el animal, sobre todo con la orden de “quieto” que se usará para contracondicionar al animal y así relajarlo.

Seguimiento:

Los dueños empezaron primero con el problema de la ingestión de objetos fuera de la dieta normal de Suki. Luego de 15 días aún no han logrado quitarle este comportamiento, posiblemente tenga algo que ver el hecho que aún no ha recibido ningún tipo de entrenamiento en obediencia básica y la perrita aún no los respeta como líderes. En enero se comenzará el adiestramiento y con estas bases se intentará corregir todos los problemas de conducta que Suki está presentando.

Literatura citada

Kahn, C.M. (Ed.) 2007. Otros problemas del comportamiento canino. En Manual Merck de Veterinaria. Volumen 1. Editorial OCEANO. Barcelona, España. pp. 1294-1295.

http://publications.royalcanin.com/renvoie.asp?type=1&cid=124188&id=102470&com=6&animal=0&lang=5, 2009.

http://www.infomascota.com/articulos/educacion/perros/2006/6/15/perros_solo_casa_2/index.html, 2010.

http://www.petsalud.cl/Adiestramiento/Toc.htm, 2010.

 

Agresividad territorial en un Boyero Australiano. Dra. Anny Durán.

Agresividad territorial en un Boyero Australiano. Dra. Anny Durán.

Adiestradora y Terapeuta del Comportamiento Canino

 

Historia:

“Brandy”, es una hembra sin esterilizar, de dos años y medio de edad y de raza pastor australiano que pesa 14 kilogramos. La propietaria, es una joven de 26 años, la cual vive con sus padres en una casa pequeña con pocas zonas verdes.

Brandy fue un regalo de su ex novio y tenía la edad de 1 mes y medio aproximadamente  cuando fue adquirida en una finca. En ese momento fue llevada  a la casa de su dueña donde convivía con una perra adulta, de aproximadamente 3 años de edad de tamaño pequeño con la cual socializó muy bien. Cuando la dueña recibió a brandy como regalo le habían diagnosticado un problema de salud por lo cual su mascota se convirtió en un apoyo importante, dormía en su cama, la llevaba con ella siempre y la consentía en exceso. Nunca recibió ningún tipo de adiestramiento.

Comenta, que aproximadamente al año de edad empezó a compartir a su mascota con su ex novio ya que sus padres no la toleraban. Por lo cual pasaba medio tiempo con ella y medio tiempo con su pareja, .Al poco tiempo la propietaria adquirió una nueva mascota, un macho, de tamaño pequeño y de un año aproximadamente el cual se encontraba en estado de abandono.

La propietaria manifiesta no recordar exactamente el momento en que su mascota comenzó a volverse agresiva con otras personas, pero cree que coincide con el momento en que el animal deja de vivir a tiempo completo con ella o un incluso un poco antes.

Empezó solamente con ladridos y excitación ante la presencia de extraños que se aproximaban al hogar o al automóvil, pero  luego comenzó a morder. Además, según la dueña el animal presenta antes del ataque o en la fase de intimidación o apetitiva, una postura rígida, pilo erección y las orejas y la cola erguidas. Ésta fue mordida una vez cuando trató de evitar que su mascota atacara un guarda de seguridad que  se acercó a su carro, manifiesta haber recibido un mordisco controlado, el cual solo le provocó un hematoma. Sin embargo, aclara que la agresividad nunca es dirigida a ella o ningún miembro de la familia y que nunca tienen problemas con la manipulación del animal

La propietaria comenta que su preocupación aumentó  el día que Brandy  mordió a una persona quien sin malas intenciones acercó la mano al portón de su casa, a la cual le provocó perforación de la epidermis (mordisco controlado y simple).  Luego de este incidente procuraron no dejar al animal en la zona verde frente a su casa y la llevan en el auto con los vidrios cerrados, con el temor de que esto vuelva a suceder y expresando que ni con múltiples llamadas  de atención logra apaciguar al animal.

Hace aproximadamente 6 meses empezaron a notar que Brandy  estaba perdiendo el pelo en su pata delantera izquierda por exceso de lamido y prurito (corregir). El veterinario realizó exámenes de laboratorio y no identificó causa orgánica. Aún así recetó varios medicamentos  para disminuir los síntomas. Éstos  disminuyeron más significativamente cuando el animal  regresó a vivir solo con su dueña y después de un tiempo el problema desapareció.

Además, Brandy no socializa bien con otros animales cuando la dueña se encuentra presente. Al acercarse otro perro, ésta comienza a ponerse agresiva,  presenta pilo erección, gruñe y  muestra los dientes. Siempre presenta fase de intimidación y las extremidades rígidas así como las orejas y la cola erguidas. La dueña considera que lo hace sólo en su presencia y cuando está cerca del animal. Además, refiere que en otros contextos, la mascota no presenta problemas de socialización

En cuanto al ambiente del animal, refiere que pasa sola durante el día, pero no realiza destrozos,  micción o defecación  en la casa en ausencia de la dueña. Tampoco existen problemas al acercarse o intentar tocar el perro cuando come o descansa, así como cuando intentan desplazarlo, bañarlo, inmovilizarlo o ponerle la correa.

Por otro lado, asegura sacar al animal diariamente por lo menos durante una hora y dedicar suficiente tiempo para jugar con ella y darle los cuidados necesarios.

Diagnóstico diferencial

Se realiza exámenes de laboratorio  al animal con pruebas de TSH y T4 para descartar problemas de hipotiroidismo. También se sabe que nunca ha presentado ataques de epilepsia y tras la revisión del médico veterinario no se encuentra ningún problema de salud o sensorial.

Se descarta agresividad por dominancia  ya que el animal no es agresivo con su propietaria u otros miembros de la casa, además la manipulación del mismo  no representa un problema para ella ni para su familia 

En el caso de la agresividad por miedo,  la postura del animal es de tipo defensiva  con la cabeza y la grupa baja y el rabo recogido entre los miembros posteriores, lo cual no coincide con la postura ofensiva descrita por la dueña.

Puede existir agresividad aprendida ya que Brandy ha recibido múltiples llamadas de atención durante sus ataques lo cual puede haber reforzado su comportamiento.

En cuanto a la disocialización primaria, a pesar de que el animal en estudio fue separado de su madre y hermanos antes de los 2 meses, este no presenta agresividad con las personas u otros animales  en ausencia de la dueña o cuando no está cuidando su territorio.

La dueña afirma que la mascota no presenta problemas de micción, defecación, destrucción o excesiva vocalización en su ausencia por lo cual podemos asegurar que no existe un problema de ansiedad por separación.

En lo referente a agresividad redirigida, las agresiones se presentan siempre hacia el estímulo que la provoca, en este caso, cualquier extraño que se acerque a su territorio. Además siempre es hacia personas diferentes y no hacia la misma como suele ser en este tipo de comportamiento agresivo.

En el caso del Síndrome de privación,  la agresividad del animal debe ser presentada ante situaciones de miedo, ya que este problema se presenta ante la carencia de estímulos durante los primeros meses de vida. Lo cual no coincide con la agresividad ofensiva de Brandy.

Según la historia de la mascota, los ataques son siempre previsibles, por lo tanto, no podemos diagnosticar agresividad por predación, donde no existe fase de amenaza y el perro ataca directamente.

La agresividad por protección de recursos se presenta cuando el perro está en posesión de algo que le resulta excesivamente valioso, por lo cual, podríamos confundirnos  por el comportamiento que Brandy presenta de protección con su dueña, sin embargo, estos sucede sólo con la propietaria y no con los juguetes, la comida u otras posesiones de la mascota.

En el caso de la agresividad territorial es más común en machos y en animales encadenados, sin embargo también se puede presentar en animales a los cuales esta conducta ha sido reforzada,   el cual es el caso de Brandy. Quién además por su raza podría tener una predisposición genética. Se puede observar en la mascota que  sus ataques siempre son dirigidos a personas o animales desconocidos, y cuando se acercan a su territorio. Además la intensidad de de la agresividad aumenta ante mayor proximidad de la persona o animal extraño. Por otro lado,  se puede decir que “Brandy lleva su territorio encima”, lo cual significa que también protege a su dueña aunque no estén en su hogar o automóvil. Esto podría confundirse con una agresividad por protección de recursos, por la presencia de la postura ofensiva. La agresividad territorial suele desarrollarse durante la etapa juvenil, cuando probablemente la dueña en lugar de reforzar la dominancia pudo haber reforzado ésta conducta.

Valoración de riesgo

Se han producido  lesiones a personas desconocidas en dos ocasiones, solamente una a requerido la visita al médico. Ésta dos personas eran desconocidas para el animal y la agresión se dio dentro del territorio del mismo.

El peso del animal es inferior a 18 kg y en la casa no hay niños, ancianos o personas discapacitadas. Además las agresiones siempre son  previsibles y el animal se encuentra alejado de lugares donde puedan acercarse personas desconocidas.  Nunca se ha utilizado el bozal.

Por otro lado la propietaria asegura que nadie en su casa le tiene temor al animal.

Sin embargo, después de las mordidas existe un índice de riesgo elevado por lo que se debe tener precaución con la manipulación del animal.

Tratamiento

Lo primero es asegurar la prevención de nuevos ataques por parte del animal por medio de la modificación del entorno. Por lo cual se le recomienda a la dueña la separación del perro con barreras físicas para evitar nuevas lesiones, así como aislar al animal cuando lleguen visitas a la casa. También es importante entrenar al perro para el uso del bozal.

El segundo paso para el tratamiento de Brandy consiste en la modificación de la conducta  por medio de la educación básica, la desensibilzación sistemática y el contracondicionamiento. En lo referente a la educación básica, se le deben introducir diferentes órdenes al perro como el sentarse, el tumbado, el quieto y el paseo controlado. Esto con el propósito de que la propietaria pueda controlarlo con mayor facilidad, así como reforzar su dominancia sobre el animal.  La desensibilización sistemática se realizará recreando la situación que provoca la agresividad en el perro. En este caso, con el acercamiento de forma gradual de personas a la casa y el automóvil. Es importante realizar este acercamiento de forma progresiva, siempre con el perro bajo control, con correa y aplicando reforzamiento positivo. Al realizar la desensibilización se pueden presentar otros estímulos que causen excitación y vocalización excesiva en el perro como tocar  el timbre  y la introducción de visitas en la casa. Se aclara al propietario la importancia de no realizar castigos positivos ni negativos ya que pueden aumentar la agresividad en el animal.

Por otro lado, el uso del contracondicionamiento permitirá el control del animal en situaciones de riesgo. Se le debe pedir realizar una orden como el sentarse o el quieto cada vez que quiera realizar su comportamiento agresivo. Con el contracondicionamiento el perro deberá elegir obedecer a su dueño a comportarse agresivamente ya que no podrá realizar las dos conductas al mismo tiempo.

El chorro de agua es una técnica de contracondicionamiento que puede resultar efectiva. Cada vez que el perro tenga una conducta agresiva, se dirige un chorro de agua hacia el mismo, sin que éste este conciente de donde proviene. Se debe tener especial cuidado con que el animal no vea la persona que realiza la acción ya que podrá asociarla a esa persona y evitar el comportamiento agresivo sólo en su presencia.

Otra alternativa de contracondicionamiento es el collar de Citronella.  La Citronella es un tipo de pasto del sur de Asia. De este pasto se extrae una esencia que resulta sumamente desagradable para los perros. Cada vez que el perro empieza a ponerse agresivo y ladra el collar automáticamente rocía la fragancia de la citronella justo abajo de la nariz del animal. Los ladridos se reducen drásticamente al darle una dosis de Citronella al perro después de cada ladrido. Es importante que el perro no se acostumbre al olor ya que el tratamiento podría resultar menos efectivo por lo cual no se recomienda utilizar por mucho tiempo.

Podría utilizarse además el collar tipo dogal o Gentle Leader el cual se usa para controlar los tirones de correa. También es una gran ayuda a la hora de adiestrar el perro por lo cual pueden evitarse comportamiento no deseados.

Se puede consultar al veterinario el uso de terapia farmacológica, en este caso fluoxetina 1mg/Kg cada 24 horas, solo si es necesario.

Por último, no se recomienda el tratamiento quirúrgico o castración.

Seguimiento

Es importante realizar un seguimiento de la conducta del perro un mes después de aplicar el tratamiento. Se debe valorar si el mismo ha sido efectivo y puesto en práctica por la propietaria y su familia. Si fue necesaria la administración de tratamiento farmacológico se reducirá la dosis paulatinamente hasta eliminarlo por completo.

 

Ansiedad por separación en u schnauzer miniatura. Dr. Hernán Cuberos O.

Ansiedad  por separación en u Schnauzer miniatura. Dr. Hernán Cuberos O.

 

Alumno VII edición Curso de Adiestrador y Terapeuta del Comportamiento Canino FOGAUS

Junio, 2012

La familia Ardila adquirió una perrita Schnauzer Toy a quien llamaron “Dalila”, en remplazo de “Petunia” (Schnauzer Miniatura), a los pocos días después de su muerte, para llenar el vacío dejado por esta, en especial en las dos niñas pequeñas que el matrimonio tenía en aquel entonces.

Dalila fue adquirida con 6 semanas de edad, tiempo en el cual su criador la entregó a los nuevos propietarios comunicándoles que ya era tiempo de su destete debido a que la madre estaba agrediendo y rechazando a los cachorros. Según sus propietarios, el desarrollo de la perra durante los 3 primeros meses de vida fue normal; de cachorra fue alegre, juguetona y nunca se comportó agresiva. Manifiestan que su exposición al mundo exterior durante este período de tiempo fue baja debido a que mostró desde su llegada a la casa un comportamiento en exceso nervioso, comparado con el comportamiento de Petunia. Con el deseo de protegerla y evitarle sufrimiento, sus propietarios decidieron sacarla a caminar y a pasear en el conjunto residencial en contadas ocasiones, esperando a que con el paso del tiempo estos miedos se extinguieran. Los propietarios manifiestan que infortunadamente esta situación nunca se consiguió. Además, por el reducido tamaño de la perra, quisieron prevenir posibles ataques de otros perros que habitan en el mismo conjunto. Durante su primer año de vida, las circunstancias alrededor del desarrollo de Dalila se mantuvieron de la forma ya descrita.

Preocupados los propietarios por el comportamiento nervioso de la perra, decidieron consultar con el criador para tratar de encontrar orientación sobre el problema; el señor respondió que tanto el padre como los hermanos de su camada presentan el mismo comportamiento nervioso y le restó importancia al asunto.

Hoy, con casi 2 años de edad, sus propietarios cuentan que Dalila además de su nerviosismo es muy ansiosa.  Cuando ellos abandonan la casa y se queda completamente sola, vocaliza en exceso y destruye los muebles de la sala; comienza a mostrar signos de ansiedad cuando los dueños realizan sus rutinas diarias previas a la salida del hogar, y se dispara cuando toman las llaves del carro preparándose para abandonar la casa. Para controlar esta situación, los dueños la consienten y consuelan. Al regresar ellos de las actividades diarias, vocaliza excesivamente, situación que evitan levantándola del suelo para calmarla.

Además de lo anterior, los propietarios informaron de estos otros rasgos en su  comportamiento:

- Respeta a sus propietarios y no es agresiva con personas extrañas ni con otros perros.

- Cuando juega con sus dueños generalmente no muerde y cuando lo hace, la intensidad de la mordida es suave.

- No se relaciona bien con otros perros y en general muestra miedo y tiende a huir en las pocas ocasiones en las que ha tenido  oportunidad de entrar en contacto con ellos.

- Presenta problemas alimenticios debidos a su nerviosismo; suspende su ingesta por ruidos o por la presencia de personas a su alrededor. No es agresiva cuando al momento de alimentarse, le retiran la comida

DIAGNOSTICO DIFERENCIAL

ANSIEDAD POR SEPARACION: De acuerdo con el comportamiento que Petunia manifiesta una vez los propietarios abandonan el hogar, se puede afirmar que esta patología de conducta corresponde con los síntomas que presenta la perra. La vocalización excesiva y la Destrucción de Mobiliario al sentirse abandonada por sus dueños son evidencia clara de esta patología. Además, el comportamiento de los dueños hacia la perra tanto en los momentos previos a su salida como al regresar a casa han reforzado el problema. Podemos descartar que se trate de Fobias  o Comportamientos de Reacción Anormal (CRA) hacia estímulos normales del exterior, dado que la vocalización no ocurre como consecuencia de estos, debido a que la perra permanece en el interior de la casa y no tiene acceso a zonas exteriores.

Respecto de la destrucción de Mobiliario, uno de los signos de Ansiedad por Separación, ocurre únicamente cuando se queda sola en casa, y como en el caso anterior, no hay posibilidad de que estímulos externos desencadenen este comportamiento.

Además de lo expuesto en el anterior párrafo, y de acuerdo con la información suministrada por los propietarios, vemos que Dalila es una perra con un Bajo Umbral de Reacción: ante cualquier estímulo, sea extraño o no, reacciona en forma tal que la estabilidad y el balance en su comportamiento se ve afectado en forma negativa. Se trate del momento de alimentarse o de salir a caminar al exterior de la casa, los estímulos producen que suspenda el consumo de alimento o que se comporte con miedo hacia los paseos. Cabe aquí resaltar el comentario del criador en el que comunica que el padre de la perra y los hermanos de la misma camada tienen también un comportamiento similar. Es importante tener en cuenta que, no obstante el componente genético del comportamiento de los perros es bajo (20%), es factible que este nerviosismo debido al Bajo Umbral de Reacción tenga un componente genético.

Igualmente, de acuerdo con lo manifestado sobre su comportamiento podemos concluir lo siguiente 

1. Dalila fue apartada en forma prematura de su madre y hermanos; fue separada a las 6 semanas de edad, debiendo haber permanecido con ellos por lo menos hasta la 8ª semana de vida. En esta etapa aprenden sobre jerarquización, socialización, jerarquía alimentaria e inhibición de la mordida entre otras cosas. Dalila no manifiesta jerarquía alimentaria y no socializa bien con otros perros. Pero respeta a sus propietarios (buena jerarquización) y parece haber tenido ocasión de competir con sus hermanos porque muestra una buena inhibición de la mordida.

Podemos diferenciar su comportamiento miedoso y nervioso del Síndrome de Disocialización Primaria porque no tuvo comportamientos agresivos ante manipulaciones siendo cachorra, no ha estado involucrada en casos de Agresividad Intra-específica, y presenta claras muestras de sumisión, síntomas típicos de esta patología.

2. Debido a su baja exposición con estímulos de todo tipo, no desarrolló los circuitos nerviosos necesarios que le permitieran conseguir un desarrollo neuronal adecuado. Por esta razón, ante la manifestación algún tipo de estímulo, se muestra nerviosa y generalmente con miedo hacia personas, ruidos y en general, estímulos que para ella sean nuevos.

Sin embargo podemos descartar el Síndrome de Hiperactividad/Hipersensibilidad porque a pesar de haber sido separada tempranamente de su madre y hermanos, no presenta hiperactividad motora, presenta una buena organización secuencial, hay una buena inhibición de la mordida y duerme bien.

TRATAMIENTO

Para la Ansiedad por Separación se recomienda:

- Reforzar conductas de tranquilidad, premiando a Dalila cuando su comportamiento sea estable y equilibrado (sin ladrar, chillar o gemir) en los momentos previos a la salida de los propietarios de la casa. Igualmente se deberá ignorar la presencia de la perra por 15 minutos antes de salir y después de llegar a casa.

- Establecer un programa de Desensibilización Sistemática contando con la colaboración del propietario, por medio del cual se ejecutarán prácticas en las que se abandone la casa por períodos cortos de tiempo, los cuales se irán incrementando hasta que la perra entienda que siempre el dueño regresará.

- Dejar al alcance de la perra juguetes y objetos que sean de su predilección en los momentos en que se quedará sola. Igualmente se puede dejar alimento escondido para que la estimule a buscar y se mantenga entretenida en estos momentos de soledad.

- Ejercicio previo a la salida de los propietarios para que esté cansada y no dirija toda su atención a la salida y posterior ausencia de ellos.

Para su Comportamiento Nervioso-Miedoso:

- Utilizar la terapia de la Desensibilización Sistemática. Esto con el fin de acostumbrar poco a poco a Dalila a los estímulos nuevos como por ejemplo a la presencia de personas, ruidos y estímulos externos mientras está alimentándose. Igualmente, acostumbrarla lentamente a salir a pasear y a caminar en la calle o en el parque, para disminuir paulatinamente su respuesta negativa hacia estímulos externos.

- También mediante la imposición de una conducta que sea incompatible con el miedo que siente en ese momento, por ejemplo, inducirla a jugar con su juguete favorito pero en un espacio abierto. Esta terapia es conocida como Contra-condicionamiento.

- La terapia de imitación será otra práctica que ayudará para el tratamiento de este problema y consiste en colocarla junto con perros estables y tranquilos en zonas al aire libre para que sea inducida por ellos a un comportamiento similar en un ambiente abierto.

- Evitar y eliminar en lo posible la exposición a aquellos estímulos que le desencadenan su comportamiento nervioso-miedoso.

Finalmente se recomienda como aspecto fundamental para ayudar a Dalila a mejorar su comportamiento,  el Adiestramiento Básico en Obediencia. Por medio de este adiestramiento se logrará que la perra a través de la introducción de nuevas impresiones en su conducta consiga controlar su estado actual de nerviosismo y lo sustituya por un comportamiento de mayor control, mucho más tranquilo y equilibrado.

 

Hernán Cuberos O.

Alumno VII edición Curso de Adiestrador y Terapeuta del Comportamiento Canino FOGAUS

Junio, 2012

VALORACIÓN ETOLÓGICA DE PERRO SRD DE NOMBRE “MAX” SENASA COSTA RICA

 (Valoración como donación de trabajo enviada por correo electrónico de Fogaus a SENASA  el  29 de septiembre del  2013)

VALORACIÓN ETOLÓGICA DE PERRO SRD DE NOMBRE “MAX” SENASA COSTA RICA

Evaluador: M. Sc. David Peiró. Etólogo Clínico. www.fogaus.com

 

1. DATOS DEL PACIENTE EN VALORACIÓN

- Raza: SRD
- Edad: 1.5 años
- Peso: 30 kg aprox.
- Esterilizado: SI
- Condición física: Buena. No hay señales de maltrato ni desnutrición.
- Historial médico: no se dispone

2. VALORACIÓN ETOLÓGICA
El día 25 de septiembre, se visita la casa del denunciante y denunciado para poder valorar ambas versiones de los hechos de ataque con mordida de un perro SRD a un menor. Paralelamente a la entrevista, se va evaluando el comportamiento del perro dentro de la casa, así como en una sucesiva prueba en la calle para poder ver su comportamiento durante el paseo. No se dispone de más información que la aportada por el denunciante y denunciado y por lo evaluado durante el período de visita. Independientemente de la valoración etológica, sí se evidenció un comportamiento donde el animal manifestaba altos niveles de agresividad de tipo ofensivo hacia el evaluador y equipo de SENASA, teniendo los propietarios que contener e intentar calmar al animal durante toda la visita.
A continuación se expone tanto el pronóstico favorable como el desfavorable de rehabilitación en función de la información aportada por los denunciantes, denunciados y la valoración in situ del animal.

• Valoración según la información aportada por propietarios y SENASA:
Pronóstico desfavorable:
 Separación temprana de la madre y hermanos de camada: según comentan los propietarios, el perro fue separado a los 15 días de edad, sino antes, de su madre. Esto suele derivar en que el perro no sabría aplicar los comportamientos propios de la especie de forma adecuada en la convivencia social con personas y otros animales. Esto, aunque no es observable en la evaluación, sí puede suponer, entre otras, la causa de muchos de los comportamientos agresivos del animal.
 Elevado nivel de generalización del estímulo primario: Según comenta el denunciante, el perro se pone agresivo con muchos de los niños del vecindario, pudiendo indicar esto una generalización de la agresividad hacia todos los niños en general.
 Falta de socialización con el medio exterior en edades tempranas. Según datos tomados de los propietarios, en escasas ocasiones han realizado salidas con el perro. La falta de contacto con los estímulos del medio exterior puede provocar que el perro desarrolle conductas agresivas hacia dichos estímulos.
 GRAVE: Tipo de mordida. Según las fotos de las heridas del menor tomadas demuestran una mordida múltiple con penetración muscular de más de la mitad del colmillo y desgarro muscular. Esta falta de control de la mordida se puede deber a la separación temprana de la madre (falta de inhibición de mordida, falta de secuencia de finalización, falta de jerarquización) y a la falta de socialización con el medio, en este caso con niños (o experiencia traumática con estos)
 Perro de más de 18 Kg: el perro tiene un peso aproximado de 30 kg. Esto implica que el índice de riesgo sea elevado dado el tamaño de éste.
Pronóstico favorable:
 Edad del perro: la juventud del perro (1.5 años) es una edad donde está finalizando el período de adolescencia. Este cambio hormonal en los machos puede conllevar un aumento de conductas agresivas de tipo ofensivo, conducta que corregida de forma correcta puede reducirse aunque nunca eliminarse.
 Comportamiento de provocación de los niños. Según cuentan los propietarios, los niños suelen incitar al perro a través de las ventanas, pudiendo provocar en este el desarrollo de comportamientos agresivos de tipo territorial. Es probable que estos hechos hayan aumentado a reducir el umbral de reacción del perro ante dichos estímulos aversivos.
 Circunstancias de la mordida: el ataque se da cuando el menor entra en la casa empujando la puerta con fuerza, siendo el momento en que el perro atacó. Este comportamiento puede ser propio de cualquier perro dada su naturaleza de protección del territorio y sus recursos.

• Valoración según la información obtenida por el evaluador con pruebas de comportamiento
Pronóstico desfavorable:
- Altos niveles de agresividad de tipo ofensivo territorial ante personas desconocidas. El perro demuestra un alto nivel de agresividad con posturas corporales propias de este tipo de conducta ante el acercamiento del evaluador y acompañantes, tanto dentro de la casa como en varios acercamientos en la calle.
- Poca capacidad de control del perro por parte de los propietarios. Ante nuestra presencia y a lo largo de la pruebas de comportamiento realizadas, los propietarios no muestran la capacidad de reducir los niveles de agresividad del perro.
Pronóstico favorable:
- Secuencia de ataque con fase de aviso: el perro realiza un ataque hacia el evaluador ante la cercanía de éste con la fase correspondiente de aviso. No hay datos concluyentes de si hubo o no fase de aviso en la secuencia de ataque al niño.
- Comportamientos de temor intra específicos: comentan los propietarios que a diferencia que con las personas, el perro muestra comportamientos de miedo ante la presencia de otros perros.
- Agresividad reforzada por propietarios: durante la visita, el evaluador pudo comprobar cómo las actitudes de los propietarios para clamar al perro no eran efectivas, teniendo esa conducta en realidad un efecto reforzador para el animal.


3. VALORACIÓN SEGÚN FORMULARIO DE EVALUACIÓN DE LA PELIGROSIDAD DE UN PERRO DESPUÉS DE MORDER (J. Dehasse)
Resultado obtenido: RIESGO CONSIDERABLE
Medidas según Formulario: aumentar medidas de seguridad para paseos y alojamiento del animal


4. DIAGNÓSTICO
Dado que todos los problemas de agresividad que padecen los animales son multifactoriales, hay que tomar en cuenta estos diferentes factores para poder llegar a un diagnóstico adecuado. El perro presenta el siguiente cuadro de patologías de conducta según lo observado y datos recopilados, donde los mismos propietarios pueden tener una clara influencia en el comportamiento del perro por su erróneo manejo:
• AGRESIVIDAD DE TIPO OFENSIVA Y TERRITORIAL INTER- ESPECÍFICA CON GENERALIZACIÓN DEL ESTÍMULO PRIMARIO (hacia niños). El perro muestra todos los signos corporales propios de este tipo de agresividad en un contexto territorial.
• SÍNDROME DE DISOCIALIZACIÓN PRIMARIA: como consecuencia de una falta de socialización con animales de su especie en edades tempranas

5. RECOMENDACIONES

Las circunstancias de separación temprana unidas a los comportamientos reforzados agresivos por parte de los propietarios aún sin quererlo, hace de éste animal de alto riesgo en el lugar y circunstancias donde se encuentra ahora, lugar que no guarda las condiciones como para albergar a un perro con estas características. Aún siendo un perro que ya no debe convivir con niños menores cerca el resto de su vida, y después de poder apreciar el mal manejo que los propietarios están dando al perro con respecto al manejo de la agresividad, junto a la alta densidad poblacional y número de niños de la vecindad, se recomienda su inmediata re ubicación y ser sometido a un proceso de rehabilitación mediante adiestramiento con refuerzo positivo y terapia de conducta dirigida a disminuir los niveles de agresividad. Posteriormente, según su evolución, puede ser dado en adopción con unas condiciones muy estrictas de seguridad, manejo y tenencia.


M. Sc. David Peiró

 

 

fobias. consejos para su tratamiento. Ester Serrano. Psicóloga, adiestradora y terapeuta del comportamiento canino. Equipo fogaus

El miedo es “una respuesta emocional que aparece en situaciones que supone una amenaza para el animal o que son percibidas como tales” (X, Manteca 2008). Pero para algunos animales, ese miedo es tan fuerte que se convierte en un problema de comportamiento, llamado fobia, que debe ser tratado, para evitar el sufrimiento del animal y el de sus dueños/as. 

Una de las fobias más frecuentes es el miedo a los ruidos fuertes, como pueden ser los truenos, bombetas y explosiones. En este caso, el animal muestra un problema de ansiedad, expresado en conductas tales como jadear, ladrar, orinarse, arañar puertas y ventanas, morder objetos, destrucción de muebles u otros objetos, tratar de escapar o tratar de esconderse. Cuando la fobia llega a un extremo, el animal puede lastimarse y en el peor de los casos provocarse la muerte, como por ejemplo, cuando trata de escapar y se tira por una ventana o lo hace desde un piso superior.

Para abordar esta fobia, existe un tratamiento que se basa en la habituación, técnica de modificación de conducta, que consiste en la disminución del comportamiento por la continua presentación del estímulo, en este caso, los sonidos a los que le tiene fobia el animal. Algunas veces en nuestro país, se logra conocer con antelación que tronará y lloverá, Si usted está cerca de su perro/a, y tiene la oportunidad trate de hacer un poco de ejercicio con él, ANTES de que inicien los truenos, eso ayudará al perro a liberar un poco de energía y a relajarse.  Y si tiene la disposición y el tiempo, y si el perro no ha iniciado aún su conducta fóbica, trate de distraerlo utilizando juguetes que le son de su agrado. Cierre las puertas y las ventanas para tratar de aplacar un poco el ruido. Puede encender la televisión.

Otro consejo: Cuando inicien los truenos, trate de que el animal esté en un lugar seguro, donde pueda refugiarse. Si el perro está acostumbrado a estar dentro de una jaula, este será un lugar seguro para él.
También es importante que tenga presente que regañar o tranquilizar al animal NO ayudara a extinguir su conducta. Si lo regaña, lo que logrará es que el perro/a aumente su comportamiento fóbico, ya que tendrá más miedo o más ansiedad. Tampoco es recomendable que acaricie o trate de tranquilarle, pues lo que le está enseñando es que entre más ladre, gima, rasque, etc., más cariño y atención obtendrá de usted. Es decir le estará reforzando esa conducta.
Los siguientes pasos le pueden ayudar al momento de ayudar a su perro o perra, pero no olvide que es importante de consultar a una persona especialista, que le pueda brindar mayor apoyo y orientación.

Muchos autores , señalan la utilización de un Disco Compacto (CD) con grabaciones de truenos. En FOGAUS le recomendamos seguir los siguientes pasos:
1. Compre o pida un CD con sonidos de la naturaleza, donde se incluya el sonido de los truenos.
2. Con el perro/a a su lado y en un día que NO truene, inicie poniendo el CD con un volumen muy bajo, de manera que apenas sea perceptible para usted.
3. Repita esto por varios meses. La primera semana lo utilizará con el volumen lo más bajo posible, la segunda semana aumente un poco el volumen, la tercera semana un poco mas y así sucesivamente hasta llegar a reproducirlo con el volumen lo más cercano al fenómeno natural. RECUERDE: El proceso de habituación debe ser muy lento y requiere de mucha paciencia de su parte.
4. Mientras esté sonando el CD y el perro se muestre tranquilo, dele atención, acarícielo y comparta algunas galletas. En el momento en que muestre algún signo de miedo o ansiedad, deténgase y no muestra atención alguna al comportamiento. ESPERE.
5. Una vez que el animal se ha calmado, vuelva a mostrarle atención. Repita este procedimiento cuantas veces sea necesario.
6. Repita este ejercicio por lo menos 1 vez al día, en un período no mayor a 10 minutos. El tiempo total de duración de este tratamiento dependerá de cómo reaccione el animal y si logra superar la fobia. 3 meses podrá ser un tiempo prudencial para conocer si el animal avanza positivamente.

Puede también consultar a un veterinario/a, para conocer las posibilidades de administrar algún tipo de fármaco, con propiedades que permitan al animal bajar su ansiedad.

 

Deja un comentario

Asegúrate de llenar la información requerida marcada con (*). No está permitido el Código HTML. Tu dirección de correo NO será publicada.